¡Soy un perro guía!

Hace unos días llegaba a mi la historia de Molly, un perro guía que quiere contarle a la sociedad su historia y, por supuesto, enseñar a la gente que la rodea a actuar con ella misma y con su usuario.

Como tratar con un perro guía y su usuario:

Hola! Mi nombre es Molly, soy un perro guía y quiero enseñarte cómo debes
actuar cuando te encuentres conmigo asistiendo a mi usuario.

    Antes que nada, déjame decirte que soy un perro de trabajo, no una mascota.
    Cuanto más me ignores, mejor será para nosotros.

    Mi comportamiento, así como el trato que se me debe dar es totalmente
    diferente al de los perros mascota y debo ser respetado en mi doble función
    de guía y acompañante de mi usuario. Por favor, no me acaricies, ni intentes
    llamar mi atención cuando me encuentre trabajando. O sea, cuando me veas con
    el arnés puesto. Si lo haces, puedes distraerme y causar un accidente a mi
    usuario (Yo no debo fallar jamás).

    No temas estar cerca de mí. Uno de los requisitos para poder ser perro de
    asistencia es tener un temperamento apacible y equilibrado, por lo que no
    haré daño sin motivo.

    Como petición especial, quisiera que si traes contigo a otro perro, por
    favor lo controles para evitar que llegue a producirse algún accidente
    cuando pase a nuestro lado. Si te gusta que tus mascotas salgan a explorar
    las calles, por favor, nunca olvides tenerlos bajo supervisión y nunca sin
    correa. Al hacerlo evitarás percances, pero sobre todo me ayudarás a seguir
    cumpliendo con mi misión por mucho tiempo. El ser atacado podría generarme
    ciertos miedos y, como sabrás, una de mis mayores virtudes es ser seguro de
    mí para no dudar en lo que hago.

    Por favor, no me ofrezcas ningún tipo de comestible. Yo tengo un horario
    fijo de comida y mi usuario es el único que puede encargarse de eso.

    Si quieres ofrecer tu ayuda a mi usuario, háblale directamente a él y no a
    mí. Si, por el contrario, él llegara a solicitarte ayuda, acércate por su
    lado derecho, de modo que yo quede a la izquierda. Mi usuario me ordenará
    entonces que te siga, o bien te pedirá que le ofrezcas tu brazo izquierdo.
    En ese caso, me hará una seña para indicarme que estoy temporalmente fuera
    de servicio.

    Nunca de los nuncas toques mi arnés o mi correa, ya que son los
    instrumentos de comunicación entre la persona a quien asisto y yo.

    Estoy acostumbrado a viajar en todo medio de transporte echado a los pies
    de mi usuario sin causar molestias a los pasajeros. No causaré ningún tipo
    de accidente, ya que los perros de asistencia tenemos lugares y horarios
    predeterminados para evacuar nuestros esfínteres. De igual manera, estoy
    debidamente capacitado para permanecer junto a mi usuario en todo tipo de
    establecimiento público, como establecimientos de salud, centros
    comerciales, restaurantes, supermercados, cafeterías, cines, teatros,
    centros de estudio o trabajo, entre otros. Ten por seguro que no causaré
    alteración al normal funcionamiento del establecimiento, ni molestias al
    personal o al público.

    Gracias a mi rigurosa capacitación, estoy amparado por la ley para acceder
    a los lugares a los que mi usuario tenga acceso. Nunca me verás vagando por
    el recinto a mi libre albedrío, pues soy perro de asistencia y debo estar
    disponible para cuando se me necesite. Podrás verme durmiendo plácidamente o
    tranquilamente relajado, pero siempre alerta por si mi usuario me necesita.

¡Agradezco mucho tu interés en conocerme y apoyarme a cumplir con mi
misión, que es velar por el bienestar de mi usuario!

¿Te puedo pedir un último favor? ¿Me ayudas a difundir todo esto?

¡Muchas gracias!
Molly, Perro Guia

1 comentario en “¡Soy un perro guía!”

  1. Como solicitante de perro guía, creo que la sociedad debería estar concienciada de la utilidad que los perros guía tienen para las personas ciegas, y como tal, deberían respetarlos y tratarlos como es debido, y cumplir con la normativa y sobre todo actuar con sentido común, que por desgracia suele ser el menos común de todos los sentidos.

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