15 de mayo: montaña rusa, ladridos y otras aventuras

¡Buenos días, amantes de los perros!
Ayer os dejé en un momento muy tranquilo: en mi habitación, por la noche, intentaba extender un poco el vínculo con mi perrita. Y, ¿para qué mentir? A través de la terraza mantenía conversaciones con mi vecina Lorena mientras cepillábamos a Aira y Jaia.
La noche ha sido mucho más tranquila de lo que esperaba, aunque hemos tenido varios sustos. Cada vez que alguien pasaba por la parte de fuera de las terrazas Aira se volvía muy sociable y decidía ladrarle, lo que ocasionaba que el resto de perros hiciesen manada. Pero, sin lugar a duda, mi anécdota más divertida llegaba a las 4:30A.M.
Alguien me dijo que si mi perro se acercaba por la noche no me moviese, el perro se volvería a tumbar y seguiríamos durmiendo. Recomendación: no hagais eso. resulta que mi querida Aira consideró que podría estar muerta y, si no era así, supongo que quería provocarme un ataque al corazón; ella decidió ladrarme en una oreja para ver si respondía.

 

A las 6:00 sonaba el despertador (tengo una obsesión con no llegar tarde) y Aira ya se ponía en marcha para comenzar un nuevo día.

 

Después de desayunar e intercambiar opiniones de nuestra primera noche llegaba el momento de la realidad, había que salir de la escuela y, lo mejor, acompañados por nuestros perros ¡y debíamos volver todos de una pieza!

 

Nos repartimos en una furgoneta, los usuarios de Cristina y Eli, y en un coche los usuarios de Pipi más un excluído de los otros por no haber sitio.
Todos juntos nos dirigimos a Sevilla la Nueva, era el momento de comenzar y el terreno seleccionado era una pista muy tranquila. Era como un carril bici gigante y por su izquierda pasaba una carretera.
La primera salida éramos solamente Aira, Cristina y yo, algo terrible para mi vergüenza, uaunque nos digeron que pronto saldríamos en parejas.

 

Lo primero fue probar el tamaño de asa que mejor se adecúa a nuestra altura y, a continuación, comenzó nuestro paseo.
La primera orden para Aira fue «avanza», con esta orden ella entiende que debemos comenzar a caminar y que va guiando, ahora mismo ella sabe que es responsable de todos los obstáculos que podamos encontrarnos en nuestro camino.
También hemos aprendido las órdenes «dobla» (indicarle que debe desplazarse un poco hacia la izquierda, nunca girar, para evitar algún obstáculo o despegarnos de la pared de la derecha), «dentro» (lo mismo que el anterior pero hacia la derecha) y «sienta/échate» (orden para que el perro entienda que vamos a estar parados un rato y decida tumbarse o sentarse).
Un paseo no muy largo para el primer día, la idea era que poco a poco fuésemos entendiéndonos mejor y adecuando nuestros pasos para que ninguna tuviese que correr detrás de la otra.
El paseo se convirtió en una ruta muy agradable, Aira seguía bastante bien las órdenes que le daba y, sobre todo, para ser un comienzo ayuda mucho que la instructora lleve una correa también enganchada al collar por si las cosas se tuercen mucho.

 

Las sensaciones son muy emocionantes: estamos en el primer día, así que nos vamos dando cuenta del gran vínculo que hay entre perra e instructora, pues en todo momento está buscando su aprobación y, al no encontrarla en ella, es cuando se acuerda de que al otro lado del arnés hay una humana nueva que, a lo mejor, puede ser algo amable. ¡Probemos a buscar su reconocimiento!
Por eso en estos comienzos es muy importante que felicitemos al perro cuando hace algo bien, aunque no podemos olvidarnos de que también hay que poner límites cuando las cosas salen mal.
Las sensaciones a la hora de caminar, eso es indescriptible. Pasas de tener un palo blanco e ir encontrándote los obstáculos solo cuando golpeas con el bastón sobre ellos a notarlos ya antes de que lleguen. Notas como tu perra reduce la velocidad, como hace un ligero movimiento con su cuerpo para indicarte que la sigas y así evitar las obstrucciones.
Todo es indescriptible, no sabría como expliccárselo a nadie que nunca haya tenido un perro; es como intentar explicarle a alguien lo que sientes cuando cumples un sueño perseguido durante mucho tiempo.

 

Fui la primera en hacer esta ruta, así que luego estuve esperando con el resto de mis compañeros a que todos hiciesen la ruta.
En la furgoneta se sucedían las bromas y conversaciones, de hecho aquí comencé a intimar con Fernando (a partir de ahora Federico) alguien muy callado pero con una muy interesante, pues fue profesor de matemáticas y controlaba un montón sobre astronomía y astrología.

 

A las 13:30 tuvimos la comida y, después, tocó la parte divertida… ¡control de obediencia

1 comentario en “15 de mayo: montaña rusa, ladridos y otras aventuras”

  1. 🦮🦮🦮Una vez más, los que esperamos perro aprendemos con tu experiencia.
    El ver tu experiencia de cerca, me enseña, y me hace ver que luchando se consigue todo lo que te propongas.
    ¡Sigue así, que te lo has ganado! No olvides nunca que para este humilde coleguilla tuyo serás siempre alguien especial de quien aprender y con quien siempre siempre seré un tío felizmente afortunado. 😊🦮🦮

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