13 de mayo: trenes, autobuses y muchos nervios

A las 5 de la mañana salía de Santiago, la aventura estaba a punto de comenzar, todos los pasos que iba dando me iban conduciendo directamente a conocer a mi nuevo compañero aunque RENFE pusiese esmeros en que no fuese así.
Mi viaje consistía en ir en tren de Santiago a Ourense, allí coger un autobús a Zamora por culpa de las obras del AVE y, después volver a coger un tren que, esta vez si, me llevaría directamente a Chamartín.
A las 11 llegaba a Madrid, el viaje estaba completo, pero ahora tocaba lo peor: esperar más de 24 horas para conocer el nombre, sexo y peso de mi futuro perro guía y, lo más importante, tenía que esperar sin conseguir que nadie me diese una sola pista. ¡Con las ganas que tenía yo de abrazar a mi peluche!
Y, recomendación, no probeis a preguntar a vuestros instructores datos sobre el animalillo, ellos son felices viéndonos con esa intriga, incluso llegan a decirte que ellos conocen ya a tu perro y tú aún no.

Llegamos a la escuela:

A las 11:15 llegaba a la estación de Chamartín acompañada de mi maleta y un montón de nervios, ahora tocaba encontrarse con la instructora e ir juntas a la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG) sita en Boadilla del Monte para conocer a todos los individuos que iban a formar parte de mi vida en estas casi tres semanas de aventura.
Al llegar a la escuela mi instructora me enseñó cual iba a ser mi habitación, la número 11. Todas las habitaciones son iguales, compuestas por una cama gigante, una mesita de noche, un escritorio, el «sofá de los nervios» (donde mañana esparé esperando a mi futuro guía), la cama del perro y un baño gigante (mi parte favorita de la habitación por su encimera kilométrica). Al lado de la cama tenemos una puerta que nos conduce a una terracita que la mayoría de gente utiliza para ir a la zona de Haz, pero en mi caso comprendí justo a mi llegada que también serviría de zona neutra para los cotilleos con mi vecina Lorena, puesto que justo al entrar en mi habitación ya la vi saludándome por allí.
Después de instalarnos en la habitación y comenzar a asimilar que allí pasaremos pocas horas por la carga de trabajo y muchos días… ¡Toca recorrer la zona de residencia!

Conociendo la zona de residencia:

La zona de residencia está compuesta por un hall del que parten dos pasillos: a la izquierda el pasillo de habitaciones, compuesto por 16 de ellas y dos baños públicos y, a la derecha, el pasillo donde encontramos la zona de comedor, cafetería y cocinas.
El hall tiene forma rectangular y de él también salen las puertas de recepción, la oficina de instructores, las salas 1 y 2 y el cuarto de cepillado.
Nuestros instructores dedicaron esta mañana a mostrarnos como llegar de un sitio a otro, algo que resulta bastante fácil porque el suelo tiene una línea de encaminamiento que, si la seguimos (no seais cabras locas como yo que luego os perdeis) nos ayuda a llegar directamente a cada una de las puertas. Estuvimos haciendo muchas veces estos recorridos para interiorizarlos y, por supuesto, aparcar nuestros bastones antes de la comida y despedirnos de ellos.

Conociendo a la gente:

Creo que ya podeis haceros a la idea de que la escuela es bastante grande y, por supuesto, no solo la han abierto para Lorena y para mi, sino que vamos a compartir curso con otras 12 personas más.
Por un lado estamos los 11 usuarios y las 3 instructoras, quedando estructurados los grupos de la siguiente forma:
cristina: Clara, Amparo, Lorena y yo.
Eli: Fernando, Rosa y Manuela.
Pipi: Carmen, Javi, Jose y Cristina.
Suele decirse que la mayoría de cursos están compuestos por 2 novatos y el resto son renovadores, pero en mi grupo está todo muy equiparado: 6 renovadores y 5 novatos.
También aprovechamos para conocer al personal que nos acompañará durante nuestra estancia: Bea, la gobernanta y la encargada de atender cafetería y servirnos las cenas y toda la comida el fin de semana; Ruth, encargada de servir desayunos y comidas durante la semana; Sagrario, cocinera y Merche, de recepción.

Ya hemos conocido a todas las personas y la escuela, ahora es momento de comer y, a las 15:30 toca ir a la sala 2 a conocer a Chus y Alberto, directora y coordinador de la escuela para que nos cuenten un poco como funciona la escuela y sus proyectos de futuro.
Después de esta reunión nuestras instructoras nos han contado como iba a funcionar este curso, cuáles iban a ser los horarios e intentamos sacarles algún dato más del peludo.

Por la tarde hemos estado en la zona de cafetería rompiendo el hielo con los compañeros y haciendo suposiciones sobe nuestro futuro compañero.

Después de 38 horas sin dormir… es hora de que el día de hoy llegue a su fin.
Mañana será una jornada muy intensa y tenemos que estar con las pilas a cien para este momento.

3 comentarios en “13 de mayo: trenes, autobuses y muchos nervios”

  1. Me ha encantado la entrada, Alba. ¡Qué ganas de que nos cuentes más! La verdad es que no me extraña que estuvieses nerviosa.
    Yo estoy nerviosa ahora. Porque tengo curso en nada. Y en mi blog también estoy escribiendo toda la experiencia.
    Espero que la adaptación vaya bien y que tengáis muchas aventuras.
    Nos vemos en la siguiente entrada.

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