Blog de Némesis

Pirómides: “—Cuando un joven se dispone a aventurarse en el mundo hay… —Su Majestad vaciló—. Hay… Eh… Bueno, ese joven debe recordar que… Lo importante es que el mundo es muy grande, y que tiene toda clase de… Y, naturalmente, eso resulta especialmente importante en la ciudad, donde hay muchos… eh… adicionales que… Se quedó callado y movió una mano de un lado a otro como si hubiese olvidado lo que quería decir. Teppic cogió la mano que oscilaba delante de él y la apretó suavemente. —No te preocupes, padre —dijo—. El gran sacerdote… Dios me ha explicado todo lo que he de saber para no quedarme ciego, y también me ha dicho que debo bañarme con regularidad.” “Es un hecho bien sabido que cuando estás a punto de morir tus sentidos adquieren una agudeza increíble, y siempre se ha creído que esa agudización de los sentidos tiene como objetivo permitir que su poseedor detecte cualquier posible salida a su apurada situación actual que no sea la obvia de morirse.” “El valle del Djel tenía sus propios dioses y éstos no tenían nada que ver con los dioses del mundo exterior, cosa de la que el valle del Djel siempre se había sentido especialmente orgulloso. Los dioses eran justos y sabios y gobernaban las vidas de los hombres con gran prudencia y mesura, eso estaba clarísimo, pero aún así quedaban algunos puntos oscuros. Por ejemplo, Teppic sabía que su padre hacía salir el sol, se encargaba de que el río inundara el valle cuando debía hacerlo y ese tipo de cosas. Era algo tan básico que hasta un niño de pecho estaba al corriente de ello. Los faraones habían hecho salir el sol desde los tiempos de Khuft, y había que ser realmente muy idiota para ponerlo en tela de juicio. Pero Teppic no tenía muy claro si su padre hacía salir el sol únicamente en el Valle o en todo el mundo. Que hiciera salir el sol únicamente en el Valle parecía una proposición bastante más razonable —sobre todo teniendo en cuenta que a cada día que pasaba su padre era un día más viejo y no más joven—, pero resultaba bastante difícil imaginar al sol saliendo en todas partes excepto en el Valle, y si seguías esa cadena de razonamientos acababas obteniendo una idea tan inquietante como la de que el sol saldría incluso si su padre sufría un despiste, una eventualidad que parecía bastante probable dado lo distraído que se estaba volviendo últimamente. Y, después de todo, Teppic tenía que admitir que nunca había visto que su padre hiciera nada de particular en lo tocante al sol. Lo mínimo que podías esperar era un gruñido de esfuerzo al amanecer, ¿no? Su padre nunca se levantaba hasta después de la hora de desayunar, y a pesar de eso el sol salía como si tal cosa.” “La cultura del reino del río tenía muchas cosas que decir sobre la muerte y lo que ocurría después. En cuanto a la vida, tenía muy poco que decir sobre ella y se limitaba a considerarla como una especie de preludio bastante incómodo al acontecimiento principal que debía ser soportado sin perder la compostura con la esperanza de que transcurriría lo más deprisa posible, y el faraón no necesitó mucho tiempo para llegar a la conclusión de que había muerto. Naturalmente, la visión de su cuerpo destrozado yaciendo sobre la arena era una pista de primera categoría.” “Dios, Primer Ministro y gran sacerdote entre los grandes sacerdotes, no era un hombre religioso por naturaleza. La religiosidad podía tener efectos tan nocivos como afectar tu capacidad de juicio y volverte un poquito inestable, y no resultaba una cualidad deseable en un gran sacerdote. Bastaba con que empezaras a creer en ese tipo de cosas para que todo el asunto se convirtiese en una farsa. Naturalmente Dios no tenía nada en contra de la fe. La gente necesitaba creer en dioses aunque sólo fuese por lo difícil que resultaba creer en las personas. Los dioses eran necesarios. Dios se limitaba a exigir que no le estorbaran y que le dejaran en paz para que pudiera desempeñar sus funciones sin interferencias. El que tuviera el aspecto ideal para su oficio era una suerte, claro está. Si tus genes han decidido proporcionarte una estatura imponente, una calva que deslumbra y una nariz tan afilada que podrías tallar rocas con ella probablemente es porque tenían una idea muy concreta en mente para empezar. Dios sentía una desconfianza instintiva hacia las personas propensas al entusiasmo religioso. Siempre había pensado que quienes sentían una inclinación natural hacia la religiosidad eran personas inestables con una molesta tendencia a los vagabundeos por el desierto y las revelaciones. Como si los dioses pudieran rebajarse hasta tales extremos y perder el tiempo con semejantes tonterías… Ah, y lo peor era que esa clase de personas nunca conseguían resultados tangibles. Empezaban a pensar qué rituales carecían de importancia. Empezaban a pensar que podías hablar con los dioses sin necesidad de intermediarios. Dios sabía que las divinidades de Djelibeibi disfrutaban del ritual tanto como las de cualquier otra tierra, y lo sabía con esa clase de certidumbre tan rígida e inflexible que se la puede utilizar como eje para hacer girar el mundo a su alrededor. Después de todo, ser una divinidad y estar en contra de los rituales venía a resultar el equivalente de ser un pez y estar en contra del agua.” “—No puedo hacer nada. Está muerto. Todos los análisis y pruebas que le he hecho lo confirman. Por lo tanto… Eh… Entiérrenle, manténganle cómodo en un sitio lo más fresco posible y vengan a verme la semana próxima para informarme de cómo va evolucionando la cosa. De día, a ser posible. —¡Pero si aún respira! —Oh, no es más que una acción refleja —replicó el médico sin darle importancia—. Los profanos casi siempre se dejan engañar por este tipo de cosas, ¿saben? Broncalo suspiró. Sospechaba que el Gremio —que, después de todo, poseía una experiencia inigualable en el manejo de cuchillos afilados y complicadas mezclas de sustancias orgánicas—, estaba en condiciones de emitir diagnósticos elementales mucho más fiables que los de los médicos. El Gremio quizá matara a las personas, pero por los menos no esperaba que se lo agradecieran. Teppic abrió los ojos. —He de volver a casa —dijo. —Conque está muerto, ¿eh? —exclamó Broncalo. La reacción del médico dejó bien claro que era un soberbio representante de la profesión médica y que su colegio profesional jamás tendría que avergonzarse de él. —No es nada raro que un cadáver emita ruidos extraños después de la muerte —replicó valerosamente—. Esos sonidos pueden poner nerviosos a los parientes y… Teppic se irguió de golpe. —Y en ciertas circunstancias los espasmos musculares pueden hacer que el cadáver… —empezó a decir el médico, pero incluso él se estaba dando cuenta de que aquello no le llevaría a ninguna parte. Entonces tuvo una idea—. Es una enfermedad muy rara y misteriosa, y en estos momentos se están produciendo un gran número de casos —dijo—. Es causada por un… un… algo tan pequeño que no hay forma alguna de detectarlo —concluyó felicitándose a sí mismo con una sonrisa. No estaba nada mal, desde luego. Tendría que recordarlo en el futuro. —Muchísimas gracias —dijo Broncalo abriendo la puerta y empujándole hacia el umbral—. No se preocupe, y tenga la seguridad de que le llamaremos la próxima vez que nos sintamos realmente bien.” “—He venido a rescatarte —dijo el demonio. El hombre alzó la mirada hacia él. —¿Rescatarme? —preguntó. —Sí. ¿Por qué estás aquí? El hombre inclinó la cabeza. —Estoy aquí porque blasfemé contra el faraón. —¿De qué manera? —Llevaba una roca en la mano y se me cayó encima del pie. Van a arrancarme la lengua como castigo. La sombra asintió con la cabeza dando a entender que ya se imaginaba el resto. —Y un sacerdote te oyó, ¿verdad? —preguntó. —No. Yo se lo conté. Palabras como las que pronuncié no pueden quedar sin castigo —dijo el hombre en un tono tan reverente que hasta el mismo Dios lo habría aprobado. «No cabe duda de que poseemos un auténtico talento natural para esta clase de cosas —pensó Teppic—. Unos simples animales jamás podrían comportarse de esta manera. Ser realmente estúpido es algo que sólo está al alcance de un ser humano». —Tengo la impresión de que deberíamos discutir esto fuera de la celda —dijo—. ¿Por qué no vienes conmigo? El hombre se echó hacia atrás y clavó la mirada en su rostro. —¿Quieres que me escape? —preguntó. —Dada tu situación actual me parece que es una buena idea, ¿no crees? El hombre le miró a los ojos durante unos segundos mientras sus labios se movían sin emitir ningún sonido. Después pareció tomar una decisión. —¡Guardias! —gritó. El grito del prisionero creó un sinfín de ecos que resonaron por todo el palacio dormido. Su aspirante a salvador le contempló con incredulidad. —Locos —dijo Teppic—. Estáis todos locos.” “No hay nada místico en el poder de las pirámides. Las pirámides son como presas que se alzan en la corriente del tiempo. Si tienen la forma y la orientación correctas y se les han incorporado las medidas paracósmicas adecuadas el potencial temporal de la gran masa de piedra puede ser utilizado para acelerar o invertir el tiempo en un área muy pequeña, de la misma forma que una turbina hidráulica puede ser utilizada para bombear agua en contra del curso de la corriente. Los primeros constructores de pirámides —que, naturalmente, vivieron en la más lejana antigüedad y por lo tanto eran sapientísimos—, estaban al corriente de todo esto y el objetivo de una pirámide correctamente construida era conseguir una zona de tiempo cero en la cámara central para que un rey agonizante encerrado en ella viviera eternamente… o, por lo menos, para que no llegase a morir nunca. El tiempo que tendría que haber transcurrido en la cámara iba siendo almacenado en la estructura de la pirámide, y se permitía que fuera disipándose en forma de resplandores una vez cada veinticuatro horas. Pasados unos cuantos eones la gente olvidó todo esto y pensó que podías conseguir el mismo efecto mediante a) los rituales b) poner en salmuera a las personas y c) guardar sus órganos internos más blandos y queridos dentro de recipientes. Dicho procedimiento rara vez funciona. Y el arte de construir pirámides cuidadosamente medidas y sintonizadas con las energías paracósmicas se perdió, y todo el conocimiento se convirtió en un puñado de reglas mal entendidas y recuerdos confusos. Los antiguos eran muy sabios, y jamás se les habría ocurrido construir pirámides de gran tamaño. Una pirámide muy grande podía hacer que ocurrieran cosas muy extrañas, cosas tan extrañas que comparadas con ellas las meras fluctuaciones temporales parecerían francamente insignificantes. Por cierto, y en contra de lo que cree la opinión popular, las pirámides no son capaces de conseguir que una cuchilla de afeitar recobre el filo perdido. Lo único que hacen es transportarla hacia atrás en el tiempo hasta un momento en el que aún estaba afilada. Es muy probable que se trate de algo cuántico.” “El camello comprendía perfectamente todo lo que estaba ocurriendo. Tres estómagos y un sistema digestivo que no tiene nada que envidiar a una destilería industrial te proporcionan mucho tiempo para no hacer nada y pensar. No es casualidad que las matemáticas más avanzadas suelan inventarse en los países cálidos. Eso se debe a la resonancia mórfica de todos los camellos, quienes poseen esa expresión desdeñosa que los ha hecho tan famosos como resultado natural de una increíble habilidad para plantear y resolver ecuaciones cuadráticas. Casi nadie es consciente de que los camellos tienen una aptitud natural para las matemáticas avanzadas, especialmente en todas las facetas de éstas relacionadas con la balística. La evolución les hizo adquirir esa aptitud porque aumentaba considerablemente las posibilidades de sobrevivir. Otros ejemplos de rasgos útiles para la supervivencia son la coordinación entre la mano y el ojo de los seres humanos, el camuflaje de los camaleones y la famosa habilidad para salvar marineros a punto de ahogarse de que dan muestra los delfines cuando existe el más mínimo riesgo de que otros seres humanos se encuentren lo bastante cerca para ver lo que realmente les gustaría hacer —normalmente partirlos en dos de un mordisco—, con los comentarios desfavorables y la lógica hostilidad posterior que provocaría ese tipo de comportamiento. La verdad es que los camellos son mucho más inteligentes que los delfines.[19] Su inteligencia es tan superior a la de estos que no tardaron en comprender que lo más prudente que puede hacer un animal si no quiere que sus descendientes pasen mucho tiempo encima de una losa con electrodos metidos en el cerebro, colocando minas en el casco de algún barco o siendo tratados con espantosa condescendencia por manadas de zoólogos es asegurarse de que los malditos humanos no averigüen lo inteligentes que son. Así pues, los camellos decidieron ya hace mucho tiempo adoptar un estilo de vida que les garantizaba alimentación y cuidados adecuados y la posibilidad de escupir en el ojo a un humano y salir bien librados a cambio de que aguantaran llevar cargas de un lado a otro y se dejaran pinchar con objetos punzantes. Y aquel camello en particular —el resultado de millones de años de evolución selectiva orientada a producir una criatura que pudiese contar los granos de arena sobre los que caminaba, tensar los músculos de sus fosas nasales cerrándolas a voluntad y sobrevivir bajo el sol abrasador sin beber agua durante muchos días—, se llamaba Maldito Bastardo. Y, de hecho, era el matemático más genial de todo el Mundodisco.” “—¿Cómo es Efebas? —preguntó Ptraci. —Nunca he estado allí. Tengo entendido que está gobernada por un Tirano. —Bueno, entonces espero que no lleguemos a conocerle. Teppic meneó la cabeza. —No se trata de esa clase de Tirano —le explicó—. Cambian de Tirano cada cinco años y antes tienen que hacer algo con él. —Intentó dar con la palabra adecuada—. Creo que le alijan. —Eso es lo que hacen con los gatos, los toros y otros bichos, ¿verdad? —Eh… —Ya sabes a qué me refiero. Sirve para que pierdan las ganas de pelear y se vuelvan más cariñosos. Teppic torció el gesto. —Si he de serte sincero la verdad es que no estoy muy seguro —dijo—, pero no creo que se trate de eso. Lo hacen con una especie de herramienta especial o algo así… Creo que se llama mocracia, y eso quiere decir que todas las personas del país pueden decir quién creen que ha de ser el nuevo Tirano. Un hombre, un… —Hizo una pausa. Las clases de historia política a las que había asistido parecían muy lejanas en el tiempo, y aparte de eso le habían expuesto a conceptos que resultaban tan nuevos como inauditos para alguien nacido en Djelibeibi y, pensándolo bien, incluso para alguien nacido en la misma Ankh-Morpork. Aun así Teppic decidió intentarlo—. Un hombre, un veto. —Y eso sirve para el alijamiento, ¿no? Teppic se encogió de hombros. Quizá sí, y quizá no. La verdad es que no tenía ni idea. —Lo importante es que todo el mundo puede hacerlo. Están muy orgullosos de ello. Todo el mundo tiene… —volvió a vacilar. A esas alturas ya estaba bastante seguro de que se había hecho un lío—, tiene el veto. Salvo las mujeres, naturalmente. Y los niños. Y los criminales. Y los esclavos. Y los idiotas de nacimiento. Y los extranjeros. Y la gente que está mal vista por… eh… varias razones. Y montones de personas más. Pero aparte de esa gente todo el mundo tiene su veto. Es una civilización muy ilustrada. Ptraci pareció meditar en lo que acababa de explicarle. —Y a eso se le llama mocracia, ¿verdad? —Bueno, ellos fueron los que la inventaron, ¿sabes? —respondió Teppic con la vaga sensación de que estaba obligado a defenderla. —Apuesto a que han tenido graves problemas para exportarla —dijo Ptraci con firmeza.” “Ptraci no sólo hacía descarrilar el tren de tus pensamientos, sino que arrancaba los rieles, quemaba las estaciones y derretía los puentes para venderlos como chatarra metálica.” “El problema con los dioses es que en cuanto un número suficiente de personas empieza a creer en ellos tienen la molesta costumbre de hacerse reales, y lo que empieza a existir en ese momento no es lo que se había pretendido originalmente.” “Y la Gran Pirámide que ocupaba el centro de aquella tormenta de fuego pareció moverse unos centímetros hacia arriba flotando sobre un haz de incandescencia, y dio un giro de noventa grados. Es prácticamente seguro que se trató del tipo de ilusión óptica muy especial y poco frecuente que puede producirse incluso cuando no hay nadie presente para observarla. Y después estalló con engañosa lentitud y más que considerable dignidad. La palabra «estallar» casi resulta demasiado vulgar y poco precisa. Lo que hizo exactamente la Gran Pirámide fue esto: se disgregó convirtiéndose en un montón de masas de piedra tan grandes como edificios, que flotaron alejándose lentamente unas de otras en un tranquilo planear que las fue dispersando sobre la necrópolis. Unas cuantas chocaron con otras pirámides y les causaron graves daños de una forma que sólo puede definirse como entre perezosa y distraída, y rebotaron en el más absoluto silencio para seguir moviéndose cada vez más despacio hasta que acabaron deteniéndose detrás de una montaña de cascotes. El retumbar no llegó hasta ese momento, y siguió durante un período de tiempo francamente largo.” “Vio a un dedo que escribía en la cara de una pirámide: Seguir adelante es fácil. Volver atrás exige (continua en la cara siguiente…). Tcaminó alrededor de la pirámide y vio que el dedo seguía escribiendo. Un esfuerzo de voluntad, porque resulta mucho más difícil. Gracias por su atención. Teppic pensó en las palabras que acababa de leer y se dio cuenta de que aún le quedaba una cosa por hacer. Antes nunca había tenido ni idea de cómo podía hacerse, pero ahora se daba cuenta de que todo consistía en números colocados de una forma especial. Todo lo mágico no era más que una forma de describir el mundo en las palabras de un lenguaje que éste no podía ignorar.” Dioses menores: “En el mundo hay billones de dioses. Hay más dioses que mosquitos en un pantano. La inmensa mayoría de ellos son demasiado pequeños para verlos y nunca llegan a ser adorados, al menos por nada más grande que las bacterias, las cuales nunca dicen sus oraciones y no son lo que se dice demasiado exigentes en cuestión de milagros. Son los dioses menores, los espíritus de los lugares donde se cruzan los caminos de dos hormigas, los dioses de los microclimas que hay entre las raíces de las hierbas. Y la mayor parte de ellos se quedan así. Porque les falta fe. Un puñado de ellos, no obstante, terminan subiendo de categoría. El cambio puede ser provocado por cualquier cosa. Un pastor busca a una oveja perdida, la encuentra entre los zarzales y dedica un par de minutos a levantar un montoncito de piedras en señal de agradecimiento general a cualquier espíritu que pueda haber por ahí. O un árbol de forma peculiar llega a ser asociado con una cura para la enfermedad. O alguien talla una espiral encima de una piedra solitaria. Porque lo que necesitan los dioses es que crean en ellos, y lo que quieren los humanos es dioses. La cosa suele detenerse ahí. Pero a veces va más lejos. Más rocas son añadidas, más piedras son levantadas, un templo es edificado allí donde antes se alzaba el árbol. El dios se vuelve más fuerte y la fe de sus adoradores lo impulsa hacia arriba como mil toneladas de combustible para cohetes. Para unos cuantos, el cielo es el límite. Y a veces ni siquiera eso.” “El miedo es una tierra extraña. Básicamente produce obediencia igual que el trigo, que crece en hileras y de esa manera facilita arrancar las malas hierbas. Pero a veces produce las patatas del desafío, las cuales florecen en el subsuelo.” “Es un hecho generalmente conocido por todos que nueve décimas partes del cerebro no se utilizan y, como la mayoría de los hechos generalmente conocidos por todos, también es falso. Ni siquiera el Creador más estúpido se tomaría la molestia de hacer que la cabeza humana fuese por el mundo cargando con un par de kilos de gelatina grisácea innecesaria si el único propósito real de dicha gelatina fuese, por ejemplo, servir de exquisitez gastronómica a ciertas tribus remotas que viven en valles todavía no explorados. Esas nueve décimas partes del cerebro sí que son utilizadas. Y una de sus funciones es hacer que lo milagroso parezca corriente y convertir lo desusado en usual. Porque si no fuera así, entonces los seres humanos, enfrentados a la diaria prodigiosidad de todo, irían por ahí luciendo enormes sonrisas de imbecilidad similares a las que lucen los nativos de ciertas tribus remotas cuando las autoridades llevan a cabo una de sus incursiones ocasionales e inspeccionan el contenido de sus invernaderos de plástico verde. Siempre estarían diciendo «¡Ostras!». Y nadie trabajaría mucho. A los dioses no les gusta que las personas no trabajen mucho. Las personas que no están ocupadas continuamente pueden empezar a pensar. Una parte del cerebro existe para evitar que esto ocurra. Es muy eficiente. Puede hacer que una persona experimente aburrimiento en mitad de auténticas maravillas.” “—¿Qué es un filósofo? —preguntó Brutha. —Alguien lo bastante listo para buscarse un trabajo en el que no hay que levantar objetos pesados —dijo una voz dentro de su cabeza. —Un infiel en busca del justo destino que recibirá con toda certeza —dijo Vorbis—. Un inventor de falacias. Esta ciudad maldita los atrae igual que un montón de estiércol atrae a las moscas. —En realidad es el clima —dijo la voz de la tortuga—. Piensa un poco. Si eres el tipo de persona que salta de su bañera y corre calle abajo cada vez que cree haber tenido una gran idea, entonces no quieres hacerlo en un sitio donde haga mucho frío. Si haces eso en algún sitio donde haga mucho frío, te mueres. Selección natural, eso es lo que es. Efebia es famosa por sus filósofos. Es mejor que el teatro callejero. —¿El qué, un montón de viejos desnudos corriendo por las calles? —murmuró Brutha mientras reanudaban la marcha. —Más o menos. Si pasas todo tu tiempo pensando en el universo, tiendes a olvidarte de las partes menos importantes de él. Como tus pantalones. Y noventa y nueve de cada cien ideas que se les ocurren son totalmente inútiles. —¿Y entonces por qué alguien no los encierra donde no molesten? No me parece que sirvan de mucho —dijo Brutha. —Porque la idea número cien generalmente es la repanocha —dijo Om. —¿Qué? —Mira la torre más alta de la roca. Brutha miró hacia arriba. En lo alto de la torre y sujetado por bandas metálicas, había un gran disco que relucía bajo el sol de la mañana. —¿Qué es? —murmuró. —La razón por la que Omnia ya casi no tiene flota —dijo Om—. Ese es el motivo por el cual vale la pena tener siempre unos cuantos filósofos cerca. En un momento dado todo se reduce a Es Verdad Belleza y Es Belleza Verdad y Hace Algún Ruido un Árbol que Cae en el Bosque si No Hay Nadie Allí para Oírlo, y justo cuando piensas que van a empezar a babear uno de ellos dice, Por cierto, colocar un reflector parabólico de diez metros en un lugar elevado para que dirija los rayos del sol contra los barcos del enemigo constituiría una demostración muy interesante de los principios ópticos —añadió—. A los filósofos siempre se les están ocurriendo asombrosas ideas nuevas. El que había antes del reflector era un complicado artilugio que demostraba los principios de la palanca y, de paso, lanzaba bolas de azufre ardiendo a cinco kilómetros de distancia. Antes de ese, creo, había una especie de cosa submarina que incrustaba troncos afilados en la quilla de los barcos. Brutha volvió a mirar el disco. No había entendido más de una tercera parte de las palabras del último parlamento de la tortuga. —Bueno —dijo—, ¿y lo hace? —¿Hacer el qué? —Que si hace ruido. Un árbol. Si cuando cae no hay nadie para oírlo caer, quiero decir. —¿Y qué más da?” “Los efebianos creían que todo hombre debería tener derecho al voto.[6] Cada cinco años alguien era elegido para ser Tirano, con tal de que pudiera demostrar que era honrado, inteligente, sensato y merecedor de confianza. Inmediatamente después de que hubiera sido elegido, por supuesto, todos se daban cuenta de que aquel hombre estaba loco de atar y no tenía nada en común con el filósofo corriente de la calle que andaba buscando una toalla. Y cinco años después elegían a otro igualito que él, y lo asombroso era que personas inteligentes continuaran cometiendo los mismos errores. Los candidatos a la Tiranía eran elegidos depositando bolas negras o blancas en distintas urnas, lo cual había dado origen a un conocidísimo comentario sobre la política.” “—No te gusta, ¿verdad? —dijo el filósofo. Brutha no había dicho nada. —Verás —dijo el filósofo, afable—, la gente te dirá que en lo que concierne a los otros sentidos nosotros los ciegos somos el no va más. Y no es cierto, los muy idiotas lo dicen sólo porque el decirlo hace que se sientan mejor. Los libra de la obligación de sentir lástima por nosotros. Pero cuando no puedes ver, aprendes a escuchar más. La manera en que respira la gente, los sonidos que producen sus ropas…” “—La verdad, mi buen Brutha, es como la luz. ¿Qué es lo que sabes sobre la luz? —Viene… del sol. Y de la luna y las estrellas. Y las velas. Y las lámparas. —Y etcétera, etcétera —dijo Vorbis—. Por supuesto. Pero hay otra clase de luz, una que llena incluso el más oscuro de los lugares. Así tiene que ser. Porque si esa meta-luz no existiera, ¿cómo se podría ver la oscuridad? Brutha no dijo nada. Aquello sonaba demasiado a filosofía. —Y con la verdad ocurre exactamente lo mismo —dijo Vorbis—. Hay algunas cosas que parecen ser verdad y que muestran todos los rasgos distintivos de la verdad, pero que no son la verdadera verdad. A veces la verdadera verdad tiene que ser protegida mediante un laberinto de mentiras. Se volvió hacia Brutha. —¿Me comprendes? —No, señor Vorbis. —Quiero decir que aquello que se ofrece a nuestros sentidos no es la verdad fundamental. Las cosas que son vistas, oídas y hechas por la carne son meras sombras de una realidad más profunda. Eso es lo que debes entender conforme progresas en la Iglesia. —Pero de momento, señor, sólo conozco la verdad trivial, la verdad disponible en el exterior —dijo Brutha, sintiéndose como si estuviera al borde de un pozo. —Así es como empezamos todos —dijo Vorbis bondadosamente. —¿Entonces los efebianos mataron al hermano Murduck? —insistió Brutha, avanzando centímetro a centímetro entre la oscuridad. —Te estoy diciendo que en el sentido más profundo de la verdad así lo hicieron. Con su incapacidad para abrazar sus palabras, con su intransigencia, a buen seguro que lo mataron. —Pero en el sentido trivial de la verdad —dijo Brutha, escogiendo cada palabra con la misma minuciosa atención que un exquisidor podría dedicar a su paciente en las profundidades de la Ciudadela—, en el sentido trivial, el hermano Murduck murió realmente en Omnia, porque no había muerto en Efebia, donde sólo se habían burlado de él, pero se temió que otros en la Iglesia quizá no entendieran la, la verdad más profunda., y por eso se hizo saber que los efebianos lo habían matado, en el sentido trivial, lo que os proporcionó, a vos y a quienes habían visto la verdad del mal de Efebia, motivo suficiente para llevar a cabo una… justa represalia.” “—La vida en este mundo —dijo— es como una estancia en una caverna. ¿Qué podemos llegar a saber de la realidad? Porque todo lo que vemos de la verdadera naturaleza de la existencia es, podríamos decir, meras sombras fascinantes y enigmáticas proyectadas sobre la pared interior de la caverna por la luz cegadora y nunca vista de la verdad absoluta, de la cual podemos deducir algún atisbo de veracidad o no deducirlo, y en tanto que trogloditas buscadores de la sabiduría, lo único que podemos hacer es alzar nuestras voces hacia aquello que no es visto y decir, humildemente, «Adelante, Conejo Deformado… es mi favorito».” “—Ahora, dijo. Sólo ahora. Un único punto en la historia. No mañana ni el mes que viene, porque siempre será demasiado tarde a menos que sea ahora.” “—Omnia no me cae bien ni siquiera a mí, y eso que soy omniano —dijo Simonía. Alzó la mirada hacia el dios—. ¿Nos ayudarás? —V. ¡Ni Siquiera Crees En Mí! —Cierto, pero soy un hombre práctico. — VI. Y Valiente, También, Pues Declaras Tu Ateísmo Ante Tu Dios. —¡Eso no cambia nada, sabes! —dijo Simonía—. ¡No creas que podrás hacerme cambiar de parecer sólo con existir! —Nada de ayuda —dijo Brutha con firmeza. —¿Qué? —dijo Simonía—. ¡Vamos a necesitar un ejército muy poderoso contra toda esa pandilla! —Sí. Y como no lo tenemos, tendremos que hacerlo de otra manera. —¡Estás loco! La calma de Brutha era como un desierto. —Podría ser. —¡Debemos luchar! —Todavía no. Simonía apretó los puños, visiblemente enfadado. —Mira… Oye… Moríamos por mentiras. Llevamos siglos muriendo por mentiras. —Señaló al dios—. ¡Ahora tenemos una verdad por la cual morir! —No. Los hombres deberían morir por las mentiras. Pero la verdad es demasiado preciosa para morir por ella. Simonía abrió y cerró la boca sin que de ella saliera sonido alguno mientras buscaba palabras con las que responderle. Finalmente, encontró algunas en el alba de su educación. —Me dijeron que no había destino más noble que morir por un dios —balbuceó. —Vorbis decía eso. Y era… un estúpido. Puedes morir por tu país o por tu gente o por tu familia, pero por un dios deberías llevar una existencia plena y muy ocupada hasta el último día de una larga vida. —¿Y cuánto tiempo va a ser eso? —Ya veremos.” “El pináculo central de Cori Celesti brota de las montañas en el Cubo, quince kilómetros verticales de hielo y nieve verde coronados por las torretas y cúpulas de Dunmanifestin. Allí es donde viven los dioses del Mundo Disco. O al menos, allí es donde vive cualquier dios que sea alguien. Y lo curioso es que, aunque un dios necesita años de esfuerzos y maniobras para llegar allí, una vez que ha conseguido entrar nunca parece hacer gran cosa aparte de beber demasiado y permitirse alguna que otra corrupción ocasional. Muchos sistemas de gobierno siguen la misma línea. Los dioses juegan. Sus juegos tienden a ser muy sencillos, porque los dioses enseguida se cansan de las cosas complicadas. Otra cosa bastante curiosa es que si bien los dioses menores son capaces de perseguir un objetivo durante millones de años, y de hecho son un objetivo, los grandes dioses se distraen con tanta facilidad como un mosquito común. ¿Y el estilo y la elegancia? Si los dioses del Mundo Disco fueran personas, creerían que tres patos de yeso en un jardín son el colmo de la vanguardia.” “

Buenas lectores. El año pasado terminó para mi una de las mejores sagas que he leído, una saga que me hizo reírme mucho mientras intentaba concienciar a la sociedad de algunos problemas que nos rondan y criticar otros tantos. Son muchas las citas y conclusiones que he sacado de esta saga y, por lo tanto, el primer día de cada mes publicaré algo sobre ella.## Hilo argumental:

Los hechos transcurren en el Mundodisco, un mundo plano sostenido por cuatro elefantes que, a su vez, se apoyan en el caparazón de Gran A'Tuin, la tortuga estelar. El escenario es medieval fantástico, aunque algunas partes del mundo están ambientadas en la era victoriana a lo largo de la serie. Estas historias se centran en la Guardia de la Ciudad de Ankh-Morpork, el cuerpo civil encargado de defender la ley en la gran ciudad del Mundodisco. En los libros se muestra el paso de una guardia destartalada y formada por tres personas a una fuerza policial moderna y bien equipada. Se trata de novelas policíacas, cuyos misterios se entremezclan a menudo con temas políticos o sociales.    ## Datos del libro:

Título: ¡Guardias! ¡Guardias! Autor: Terry Pratchett Nº de páginas:: 400 Editorial: DeBolsillo Colección: Mundodisco

Sinopsis:

La Guardia Nocturna de la ciudad de Ank-Morkpok no tiene mucho trabajo. De los crímenes se ocupan los Gremios de Ladrones y de Asesinos, sin pasarse de una cuota fija al mes, por supuesto. Así, esta guardia destartalada y sin sentido de existencia consta de tan solo tres hombres: el capitán Vimes, el sargento Colon y el cabo Nobbs. Cuando un nuevo recluta, el idealista enano de casi dos metros llamado Zanahoria Fundidordehierroson, se integra en su equipo y no tiene mejor idea que arrestar a ladrones y asesinos haciendo cumplir la Ley, los tres veteranos guardias verán cómo su rutina se rompe. Y por si fuera poco, un dragón, criatura que se creía que ya no existía, ha aparecido en la ciudad, aunque a nadie parece interesarle mucho.### Citas:

La ciudad era una…, una…, una cosa de ésas. Una mujer. Eso, una mujer. Una mujer vieja y eso. Te seducía, te dejaba que te eso, que te enamoraras, y luego te daba una buena patada en eso, en…, en la… cosa con d… en la dengua…, no, en los dientes. Eso, eso es lo que hacía la muy…, la muy animal…, ya sabes, la mujer del bicho ese…, la zorra. Y entonces la odiabas, y justo cuando pensabas que ya la tenías en un…, en un…, bueno, en un ése…, te abría su enorme corazón podrido y te cogía de impra… impre… improviso. Eso. Nunca sabías a qué atentarte…, atontarte…, atenerte. Lo único que sabías era que no podías soltarla. Porque era tuya, tuya hasta la última alcantarilla…

Se decía que, como una gran cantidad de magia puede distorsionar seriamente el mundo cotidiano, la biblioteca no obedecía las normas habituales de espacio y tiempo. Se decía que era infinita. Se decía que uno podía vagar días y días entre las estanterías más lejanas, que había tribus de estudiantes e investigadores perdidos, que en algunas zonas habitaban cosas extrañas, perseguidas por otras cosas aún más extrañas.

—¿Te importa darle un empujón? —dijo la voz desde dentro—. La Puerta del Conocimiento que No Debe Traspasar el Ignorante se atranca en cuanto caen cuatro gotas.

Se dice que los dioses juegan con las vidas de los hombres. Pero nadie sabe a qué juegan, ni por qué, ni quiénes son los peones, ni cuáles son las reglas del juego.

Los tengo atrapados, pensó el Gran Maestro Supremo. Dioses, qué bien se me da esto. Puedo tocar sus sucios cerebros como si fueran un xilófono. El poder de lo vulgar es increíble. ¿Quién habría pensado que la debilidad sería una energía mucho más poderosa que la fuerza? Pero hay que saber canalizarla. Y yo sé.

El bibliotecario puso los ojos en blanco. Tenía la sensación de que era muy extraño que los perros, caballos o delfines denominados inteligentes nunca tuvieran problemas para comunicar a los humanos noticias vitales, por ejemplo, que había tres niños perdidos en una cueva, o que el tren estaba a punto de desviarse por una vía hacia un puente derrumbado, o cosas semejantes, mientras que a él, a tan sólo unos cromosomas de vestir chaleco, le parecía dificilísimo convencer a un humano para que entrara de la calle si estaba lloviendo. Con algunas personas no se podía hablar.

Una anomalía, pensó Vimes. No sabía muy bien qué significaba exactamente la palabra, pero se le ocurrían varias posibilidades desagradables. Parecía referirse a lo que queda de ti cuando te han quitado todo lo que tienes de valor. Como la Guardia, pensó. Todos eran anomalías, del primero al último. Igual que él. Era la historia de su vida.

—Está ahí fuera —aseguró Nobby—. Parece que, durante las horas del día, no vuela. Debe de estar en su madriguera secreta, sobre un montón de oro, soñando con cosas de antes del amanecer de los tiempos, aguardando a que caiga el velo de la noche y una vez más pueda remontarse… —Titubeó un instante—.

Este asunto místico era una maravilla. Les cuentas una mentira, y cuando ya no la necesitas más les cuentas otra, y les dices que están progresando en el camino de la sabiduría. Entonces, en vez de reírse, te siguen todavía más, con la esperanza de encontrar la verdad al final de todas las mentiras. Y así, poco a poco, aceptan lo inaceptable. Sorprendente.

Una vez eliminado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad. El problema estribaba en decidir qué era lo imposible, claro. Eso era lo difícil.

A veces, la gente era idiota. Pensaban que la biblioteca era un lugar peligroso por culpa de los libros mágicos, cosa que era cierta. Pero lo que la convertía de verdad en uno de los lugares más peligrosos del mundo era el hecho de ser una biblioteca.

Ahora entiendo lo que quería decir el capitán, pensó. No me extraña que siempre se emborrachara antes de empezar a pensar sobre las cosas. Siempre nos derrotamos A nosotros mismos antes de empezar. Si le das un palo a un ciudadano de Ankh-Morpork, se matará a golpes.

Vimes: nunca confíes en un gobernante que deposita su fe en túneles, refugios y rutas de escape. Lo más probable es que no esté dedicándose de pleno a su trabajo.

No puede ser así, pensó enloquecido. El héroe llega siempre a tiempo. En el momento justo, pero a tiempo. Por los pelos, pero a tiempo. Pero lo más probable era que el momento de llegar a tiempo hubiera pasado hacía cinco minutos. Y yo no soy un héroe. No estoy en forma, y necesito una copa, y necesito una paga de cien dólares al mes sin extra para plumas. Ésa no es la paga de un héroe. El héroe se lleva reinos y princesas, y hace ejercicio a menudo, y cuando sonríe la luz arranca destellos de sus dientes, ting. El muy hijo de puta.

—Baja esa espada —ordenó Vimes, mientras, tras él, Zanahoria se sacudía los trocitos de puerta del puño. —¡Eso! —lo apoyó Nobby, aventurando un vistazo desde detrás del capitán—. ¡Ponte contra la pared, y que yo te las vea bien, hijoputa! —¿Eh? —susurró el sargento Colon, con ansiedad—. ¿Qué quieres verle? Nobby se encogió de hombros. —Ni idea —dijo—. Supongo que todo. Hay que ir sobre seguro.

Era uno de esos instantes en los que los pantalones del tiempo se bifurcaban, y si uno no tenía cuidado, podía acabar en la pernera equivocada…

—Creo que la vida te resulta tan complicada porque piensas que hay gente buena y gente mala —empezó el hombre—. Pero te equivocas, desde luego. Únicamente hay gente mala, lo que pasa, es que algunas personas ocupan posiciones enfrentadas. —Es un inmenso mar de maldad —dijo, casi como hablar de una propiedad suya—. Poco profundo en algunas zonas, claro, pero enorme, terriblemente profundo en otras. Siempre hay gente como tú que construye frágiles barquitas de normas e intenciones vagamente buenas, y decís que eso es lo bueno, lo que triunfará al final. ¡Es increíble! —Ahíabajo —siguió—, hay gente que seguirá a cualquier dragón, que adorará a cualquier dios, que cerrará los ojos ante cualquier iniquidad. Aceptarán toda maldad cotidiana. No es la maldad creativa, aguda, de los grandes pecadores, sino una especie de oscuridad masiva de las almas. Pecado sin originalidad, se podría decir. Aceptan el mal, no porque digan sí, sino porque no dicen no. Lo lamento si esto te ofende —añadió, dando unas palmaditas en el hombro del capitán—, pero los que son como tú nos necesitan.

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Título: Hombres de armas Autor: Terry Pratchett Nº de páginas:: 352 Editorial: DeBolsillo Colección: Mundodisco

Sinopsis:

«¡Sé un HOMBRE en la Guardia de la Ciudad! ¡La Guardia de la Ciudad necesita HOMBRES!» Hasta ahora, sin embargo, la Guardia Nocturna solo cuenta con el cabo Zanahoria (técnicamente un enano), el agente Cuddy (realmente un enano), el agente Detritus (un troll), la agente Angua (una mujer... la mayor parte del tiempo) y el cabo Nobbs (descalificado de la carrera evolutiva por hacer trampas). Y necesitan toda la ayuda que puedan conseguir. Porque hay un asesino suelto en las calles, con un arma nueva y mortífera y, lo más peligroso, un PLAN para devolver a la ciudad de Ankh-Morpork su grandeza perdida. Además, tienen que desenmascararlo antes del mediodía, cuando el capitán Vimes devuelva su placa y se case con la mujer más rica de la ciudad. Comparado con lo que les viene encima, acabar con aquel dragón que atacó la ciudad hace un tiempo resultó fácil, ¡hasta enfrentarse a un ejército de enanos sería más fácil! Y si la tarea es complicada para un cuerpo de vigilancia normal, para la Guardia Nocturna puede convertirse, literalmente, en un auténtico «rompecocos»...### Citas:

—Mi aya me dijo que un auténtico rey podía sacar una espada de una piedra —dijo el vizconde Patinador. —Ja, sí, y también podía curar la caspa —dijo lord Óxido—. Eso no es más que una leyenda. No es real. Y de todos modos, esa historia siempre me ha tenido un poco perplejo. ¿Qué hay de difícil en eso de sacar una espada de una piedra? El trabajo de verdad ya está hecho. Lo que deberías hacer es moverte y buscar al hombre que clavó la espada en la piedra en un principio, ¿eh?

Si los traidores y los hombres sin honor no eran capaces de ver la verdad, entonces él, Edward de M'uerthe, era el dedo del Destino.

La razón por la que los ricos eran ricos, razonaba Vimes, era que se las arreglaban para gastar menos dinero. Tomemos el caso de las botas, por ejemplo. Él ganaba treinta y ocho dólares al mes más complementos. Un par de botas de cuero realmente buenas costaba cincuenta dólares. Pero un par de botas, las que aguantaban más o menos bien durante una o dos estaciones y luego empezaban a llenarse de agua en cuanto cedía el cartón, costaban alrededor de diez dólares. Aquella era la clase de botas que Vimes compraba siempre, y las llevaba hasta que las suelas se quedaban tan delgadas que le era posible decir en qué lugar de Ankh-Morpork se encontraba durante una noche de niebla solo por el tacto de los adoquines. Pero el asunto era que las botas realmente buenas duraban años y años. Un hombre que podía permitirse gastar cincuenta dólares disponía de un par de botas que seguirían manteniéndole los pies secos dentro de diez años, mientras que un pobre que solo podía permitirse comprar botas baratas se habría gastado cien dólares en botas durante el mismo tiempo y seguiría teniendo los pies mojados. Esa era la teoría «Botas» de la injusticia socioeconómica del capitán Samuel Vimes.

Los enanos y los trolls se llevan como la tiza y el queso. Muy como la tiza y el queso, en realidad. Uno es orgánico y la otra no lo es, y además huele un poquito a queso. Los enanos se ganan la vida triturando rocas con minerales valiosos dentro de ellas y la forma de vida basada en el silicio conocida como troll es, básicamente, roca con minerales valiosos dentro. En estado salvaje pasan la mayor parte de horas de luz durmiendo, y esa no es una situación en la que una roca que contiene minerales valiosos quiera encontrarse cuando hay enanos por los alrededores. Y los enanos odian a los trolls porque, cuando acabas de encontrar una veta interesante de minerales valiosos, no te hace ninguna gracia que las rocas se incorporen súbitamente y te arranquen el brazo porque acabas de clavarles la punta de un zapapico en la oreja.

—A la gente no le gusta nada la palabra «chantaje» —dijo. —No es la única palabra que no les gusta —dijo el perro—. Tomemos mi caso, por ejemplo. Tengo inteligencia crónica. ¿Le sirve eso de algo a un perro? ¿Pedí tenerla? Pues no, créeme. Da la casualidad de que encontré un sitio cómodo donde pasar mis noches junto al edificio de Magia de Altas Energías en la Universidad. Nadie me dijo nada acerca de toda aquella dichosa magia que se iba filtrando fuera todo el rato y cuando abro los ojos, lo primero que noto es que la cabeza me empieza a sisear como una dosis de sales digestivas, oh-oh, pienso yo, ya estamos otra vez, hola conceptualización abstracta y vamos allá con lo del desarrollo intelectual… ¿De qué demonios me sirve eso a mí? La última vez que ocurrió, terminé salvando el mundo de unos horribles comosellamen llegados de las Dimensiones Mazmorra, ¿y alguien me dio las gracias por ello? ¿Qué Perro Tan Bueno, Dadle Un Hueso? Jua, jua. —Extendió una pata pelada—. Me llamo Gaspode. Algo por el estilo suele ocurrirme una vez a la semana. Aparte de eso, solo soy un perro.

—Pero eso no está bien, ¿comprendes? Me refiero a que haya un hombre que tenga poder sobre la vida y la muerte. —Pero si es un buen hombre… —empezó a decir Zanahoria. —¿Qué? ¿Qué? De acuerdo, de acuerdo. Vamos a suponer que es un buen hombre. Pero el que actúa como su mano derecha… ¿él también es un buen hombre? Ya puedes esperar que lo sea. Porque él también es el gobernante supremo, en nombre del rey. Y el resto de la corte… tienen que ser hombres buenos. Porque con que solo uno de ellos sea un hombre malo, el resultado será soborno y prebendas. —El patricio es un gobernante supremo —observó Zanahoria. Luego saludó con una inclinación de cabeza a un troll que pasaba por allí—. Buenos días, señor Carbúnculo. —Pero no lleva una corona ni se sienta en un trono, y no te dice que es justo que él deba gobernar —dijo Vimes—. Odio a ese bastardo. Pero es honesto. Sí, Vetinari es tan honesto como un sacacorchos. —Aun así, si el rey fuera un buen hombre… —¿Sí? ¿Y entonces qué? La realeza le ensucia la mente a las personas, muchacho. Los hombres honestos empiezan a inclinarse y a hacer reverencias por el mero hecho de que el abuelo de alguien fue un bastardo asesino más grande que el de ellos. ¡Escúchame bien! ¡Probablemente hubo un tiempo en el que tuvimos buenos reyes! ¡Pero los reyes engendran otros reyes! ¡Y al final la sangre siempre impone su ley, y terminas teniendo una pandilla de bastardos arrogantes y asesinos! ¡Que le cortan la cabeza a una reina y luchan con sus primos cada cinco minutos! ¡Y tuvimos siglos enteros de eso! ¡Y entonces un día un hombre dijo «No más reyes», y nos levantamos en armas y luchamos contra los putos nobles y sacamos a rastras al rey de su trono, y lo llevamos a rastras hasta la plaza Sator y le cortamos la maldita cabeza! ¡Un trabajo bien hecho, créeme!

La comprensión, que había estado flotando en el límite de la consciencia de Bjorn, finalmente consiguió hacerse presente. Eso era lo bueno que tenía la muerte. Cuando te ocurría a ti, siempre eras de los primeros en enterarse.

Había tales cosas como los dioses enanos. Los enanos no eran una especie religiosa por naturaleza, pero en un mundo donde los maderos que sostenían las galerías de una mina podían partirse sin advertencia previa y las bolsas de gas podían estallar súbitamente, los enanos enseguida se habían percatado de que necesitaban tener dioses como una especie de equivalente sobrenatural al casco de seguridad. Además, cuando te dabas en el pulgar con un martillo de cuatro kilos siempre resultaba agradable poder blasfemar. Hay que ser un tipo de ateo muy especial y tener mucha voluntad para dar saltos con una mano metida debajo del otro sobaco mientras gritas «¡Oh, dichosas fluctuaciones-aleatorias-en-el-continuo-espacio-temporal!», o «¡Aaargh, condenado concepto-primitivo-y-pasado-de-moda-sin-ninguna-base-lógica!».

No, lo que le ocurre a él es que sufre una pequeña divergencia geográfica en el hemisferio financiero.

Y luego, naturalmente, estaban las leyes del azar. Dichas leyes tienen un papel mucho más grande en el procedimiento policial de lo que le gustaría tener que admitir a la causalidad narrativa. Por cada asesinato resuelto a través del cuidadoso descubrimiento de una pisada vital o una colilla de cigarrillo, había cien asesinatos que no se resolvían porque el viento había empujado unas cuantas hojas en la dirección equivocada o no había llovido la noche anterior. Por eso muchos crímenes se resuelven gracias a un accidente afortunado: porque un coche se detiene por casualidad, por una observación que se escucha por azar, porque resulta que alguien de la nacionalidad apropiada se encuentra a menos de diez kilómetros de la escena del crimen sin tener coartada…

—Sueñas con volar —dijo. —Oh, sí. Entonces los hombres serían libres de verdad. Desde el aire, no hay límites ni fronteras. No podría haber más guerra, porque el cielo es inacabable. Cuan felices seríamos, solo con que pudiéramos volar.

—Es mejor encender una vela que maldecir a la oscuridad, capitán. Eso es lo que dicen.

Quirke era una de esas personas que retroceden cuando se las ataca vigorosamente, pero que atacan sin piedad a todo lo que sea débil—. ¿Dónde está el chupapiedras? —preguntó—. ¿Y la roca? —Ah —dijo Vimes—, ¿se está refiriendo a esos miembros representativos de nuestras especies hermanas en la inteligencia que han elegido unir su suerte a la gente de esta ciudad? —Me refiero al enano y al troll —dijo Quirke.

En todos los mundos agraciados con su presencia se sospecha que los orangutanes saben hablar pero optan por no hacerlo por si acaso los humanos los ponen a trabajar, posiblemente en la industria de la televisión. De hecho, los orangutanes saben hablar. Es solo que hablan en orangután. Los humanos, por su parte, solo son capaces de escucharlo en el idioma Perplejidad.

Zanahoria podía mandar ejércitos, pensó Angua. Realmente podía hacerlo. Algunas personas han servido de inspiración a países enteros, llevándolos a hacer grandes proezas, debido al poder de su visión. Y él también podía hacerlo. No porque sueñe con hordas en marcha, o la dominación del mundo, o un imperio de un millar de años. Es solo porque piensa que todas las personas son decentes en el fondo y que se llevarían estupendamente bien solo con que hicieran ese pequeño esfuerzo, y lo cree tan apasionadamente que esa convicción arde como una llama que es todavía más grande que él. Zanahoria tiene un sueño y todos formamos parte de él, de tal manera que ese sueño moldea al mundo a su alrededor. Y lo curioso es que nadie quiere que se lleve una decepción. Sería como darle una patada al cachorro más grande del universo. Es una especie de magia.

—Sí —dijo Zanahoria—. Una cita es un compromiso de ver a alguien, mientras que una maza de armas es un gran trozo de metal utilizado para machacar cráneos salvajemente. Es muy importante no confundir una cosa con la otra, ¿verdad, señor…? —preguntó, levantando las cejas.

—Cielos —dijo Angua, cuando hubieron interpuesto varias calles entre ellos y la multitud de perros—. Está loco, ¿verdad? —No, la locura es cuando te sale espuma por la boca —dijo Gaspode—. Gran Fido está desquiciado. Eso es cuando te echa espuma el cerebro.

Eso no es lo que han visto, dijo Angua dentro de la intimidad de su propia cabeza. Te han visto a ti. Es como hipnotismo. La gente vive tu visión, pensó Angua. Tú sueñas, igual que Gran Fido, con la única diferencia de que él soñaba una pesadilla y tú sueñas para todos. Realmente piensas que todo el mundo es básicamente bueno. Y mientras están cerca de ti, todos los demás también lo creen por un instante.

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Título: Pies de barro Autor: Terry Pratchett Nº de páginas:: 368 Editorial: DeBolsillo Colección: Mundodisco

Sinopsis:

Una historia de intriga en Mundodisco: dos asesinatos inexplicables, un largo envenenamiento y bastantes pistas falsas. Alguien está asesinando a ancianitos inofensivos en Ankh-Morpork y la Guardia de la Ciudad quiere saber quién es. También quiere saber otras muchas cosas, como quién está envenenando lentamente al patricio y dejando la ciudad sin gobierno. Y cómo lo hace. Y por qué los gólems se comportan de forma tan extraña últimammente. Y por qué todas las malditas pistas apuntan en la dirección equivocada. Y lo más inquietante de todo: cómo es posible que Nobby Nobbs (que necesita papeles firmados para demostrar que es un ser humano) esté recibiendo invitaciones para las fiestas más selectas de la ciudad. Todo un reto para el comandante Sam Vimes y su tropa multiétnica de la Guardia de Ankh-Morpork, en una historia de intriga con la que Pratchett demuestra una vez más que las investigaciones policiales en el Mundodisco siempre deparan más de una sorpresa.### Citas:

Angua se recordó a sí misma que Zanahoria no parecía tener en su alma ni un asomo de ironía. Se dijo a sí misma que no era culpa de él que lo hubieran criado unos enanos en una mina, y que realmente creyera que los trozos de piedra eran interesantes. La semana anterior habían visitado una fundición de hierro. Aquello también había sido interesante. Y sin embargo… sin embargo… era inevitable que Zanahoria cayera bien. Zanahoria caía bien hasta a la gente a la que detenía. Zanahoria caía bien hasta a las ancianas que vivían en medio de un olor permanente a pintura fresca. Zanahoria le caía bien a ella. Muy bien. Lo cual iba a hacer que fuera mucho más difícil dejarlo.

El rumor es información destilada tan finamente que puede filtrarse por cualquier parte. No le hacen falta puertas ni ventanas, y a veces ni tan solo le hace falta gente. Puede existir libre y en estado salvaje, saltando de oreja en oreja sin siquiera tocar unos labios.

«Carisma —pensó Vimes—. Oh, sí. Zanahoria tiene carisma. Hace que pase algo en la cabeza de la gente. Puede convencer a un leopardo en plena carga para que se rinda y entregue sus dientes y se dedique a hacer trabajo benéfico para la comunidad, y eso sí que molestaría muchísimo a las ancianitas.

No se lo digas a nadie, Ron, pero es porque ahora mea alto. —¿En serio? Pues iré a poner serrín en los estantes.

El mundo real era demasiado real para ir dejando pequeños indicios ordenados. Estaba demasiado lleno de cosas. No era eliminando lo imposible como uno llegaba a la verdad, por improbable que esta fuera. Era mediante el proceso mucho más difícil de eliminar las posibilidades. Había que trabajar incansablemente, haciendo preguntas con paciencia y examinando las cosas con atención. Había que caminar y hablar y en el fondo del corazón confiar con todas las fuerzas en que a algún cabrón le fallaran los nervios y acabara por descubrirse.

Bien, si fuera un tipo lleno de recursos como Sam Vimes o el capitán Zanahoria, encontraría… un clavo o algo para cortar aquellas cuerdas, ¿no? Estaban prietas de verdad, y se le clavaban en las muñecas de tan fina que era la cuerda: poco más que un cordel enrollado y anudado muchas veces. Si pudiera encontrar algo donde frotarlo… Pero por desgracia, y en contra de todo sentido común, a veces la gente arrojaba de forma desconsiderada a sus enemigos maniatados dentro de cuartos completamente desprovistos de clavos, útiles puntas afiladas de piedra, trozos de cristal roto o ni siquiera, en casos extremos, suficientes piezas de chatarra vieja o herramientas como para construir un coche blindado totalmente funcional.

En la oscuridad solamente podían tener lugar los crímenes. Los castigos tenían que hacerse a la luz del día. Ese era el trabajo de un buen guardia, decía siempre Zanahoria. Encender una vela en la oscuridad.

—Yo, Dorlf, En Espera Del Descubrimiento De Una Deidad Cuya Existencia Resista Un Debate Racional, Juro Por Los Preceptos Temporales De Un Sistema Moral Autoderivado…” —¿Cuáles son tus deberes? —preguntó Vimes. —Servir Al Interés Público, Proteger A Los Inocentes E Impactar En Posaderas A Base De Bien, Señor —dijo Dorfl. —Aprende rápido, ¿verdad? —dijo Colon—. Lo último ni siquiera se lo he dicho yo.

—Esto… ¿Para qué necesitas dinero, Dorfl? —Tengo Que Ahorrar Y Comprar Al Gólem Klutz Que Trabaja En La Fábrica De Encurtidos. Y Regalarlo A Sí Mismo. Luego Ganaremos Dinero Los Dos. Y Ahorraremos Para El Gólem Bobkes Que Trabaja Con El Mercader De Carbón. Los Tres Trabajaremos Y Compraremos Al Gólem Shmata Que Trabaja En El Sastre Siete-Dólares De La Calle De La Tarta De Melocotón. Luego Los Cuatro… —A alguna gente se le podría ocurrir liberar a sus camaradas mediante la fuerza y la revolución sangrienta —dijo Vimes—. No es que esté sugiriendo eso en absoluto, claro. —No. Eso Sería Robo. A Nosotros Se Nos Compra Y Se Nos Vende. Así Que Compraremos Nuestra Propia Libertad. Con Nuestro Trabajo. Nadie Más Lo Hará Por Nosotros. Lo Haremos Nosotros Mismos.

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Título: Voto a Bríos! Autor: Terry Pratchett Nº de páginas:: 400 Editorial: DeBolsillo Colección: Mundodisco

Sinopsis:

La isla perdida de Leshp ha emergido inopinadamente de entre las aguas. Aparte de ser un reto arqueológico, este nuevo territorio ocupa una posición estratégica inmejorable en caso de guerra. Y por la curiosa lógica que suele prevalecer en estos casos, todos toman rápido las armas para reclamar su posesión. Ankh-Morpork, la mayor ciudad-estado del Mundodisco, y Klatch, el antiguo imperio desértico de los turbantes y los camellos, se preparan para verse las caras en el campo de batalla. Mientras se forman los regimientos, la Guardia de la Ciudad de AnkhMorpork se enfrenta a soflamas incendiarias, turbas callejeras, cierta aversión a los restaurantes exóticos y, por si fuera poco, al asesinato del embajador de Klatch, en cuya investigación empieza a cobrar sentido la Teoría del Segundo Arquero. El comandante Sam Vimes y su cada vez más variopinta tropa deberán salvaguardar la paz en la ciudad, tomada por una clase militar ansiosa de pelea, e intentar impedir el único crimen que increíblemente no es ilegal: la guerra. En esta entrega del Mundodisco se reúnen el género policíaco, los libros de aventuras y la novela bélica mezclados en la irónica coctelera de Terry Pratchett, que, como de costumbre, resulta más hilarante cuanto más serio es el tema que trata.### Citas:

Tal como sabe cualquier estudiante de exploración, el premio no se lo lleva el primer explorador que pone el pie sobre suelo virgen, sino el primero que se lleva ese pie a casa. Y si todavía lo lleva unido a la pierna, mejor que mejor.

—¿La Ballesta «Último Viaje» de Trescientos Kilos Montada en Carro y con Diez Recámaras? —dijo—. Y, déjeme ver… ¿el Lanzador Automático «Meteoro» de Estrellas Arrojadizas, decapita a veinte pasos, le devolvemos el dinero si no queda totalmente decapitado.

—Bueno, porque a lo largo de nuestra historia a aquellas que no hemos ocupado hemos tendido a declararles la guerra —dijo lord Vetinari—. Por alguna razón el exterminio de millares de personas suele quedarse en la memoria. —Bah, la historia —dijo lord Selachii—. ¡Ya está en el pasado! —Es donde suele estar la historia, cierto —dijo el patricio en tono solemne. —Lo que quería decir es: ¿por qué no les caemos bien ahora? ¿Les debemos dinero? —No. Sobre todo son ellos quienes nos deben a nosotros. Lo cual, por supuesto, es una razón de mayor peso para que les caigamos mal.“> —Los impuestos, caballeros, se parecen mucho a las vaquerías. La tarea es extraer la cantidad máxima de leche con el mínimo de mugidos. Y me temo que últimamente lo único que obtengo son mugidos.

El sargento Colon había tenido una amplia educación. Había estado en la escuela de Mi Padre Siempre Decía, la universidad de Es De Cajón y ahora era estudiante de posgrado en la facultad de Me Lo Ha Dicho Un Tío En El Pub.

—Bueno, está… —Colon se registró el cerebro—. Está el álgebra. Es como sumas pero con letras. Para… para la gente que no tiene el cerebro lo bastante listo para los números, ¿sabes? —¿En serio? —Claro —afirmó Colon—. De hecho —continuó, con un poco más de decisión ahora que veía el camino despejado—. Le oí decir a un mago de la universidad que los klatchianos inventaron la nada. Esa fue su gran contribución a las mates, decía. Yo dije: «¿el qué?», y él dijo: pues que descubrieron el cero. —Pues a mí no me parecen tan listos —dijo Nobby—. La nada la puede inventar cualquiera. Yo no he inventado nada, por ejemplo. —A eso iba yo —dijo Colon—. Yo le dije: es la gente que inventó números como el cuatro, y, y… —… el siete… —… eso, los que fueron unos genios. La nada no hacía falta inventarla. Ya estaba allí. Seguramente se la encontraron y ya está. —Es porque tienen tanto desierto —dijo Nobby. —¡Eso! Bien dicho. El desierto. Que como sabe todo el mundo, es básicamente nada. Para ellos la nada es un recurso natural. Es de cajón. Mientras que nosotros somos más civilizados, ¿ves?, y tenemos muchas más cosas que ir contando por ahí, así que inventamos los números. Es como… bueno, se dice que los klatchianos inventaron la astronomía… —La altronomía —aportó Nobby. —No, no… no, Nobby, supongo que para entonces ya habían descubierto las eses, probablemente nos las birlaron a nosotros… Además, la astronomía la tenían que inventar por fuerza, porque no tienen ni una mierda que mirar más que el cielo. Cualquiera puede mirar las estrellas y ponerles nombres. En todo caso, llamar invento a eso es pasarse un poco. Nosotros no vamos por ahí diciendo que hemos inventado algo solamente porque le hayamos echado un vistazo.

—¿Quieres decir que tú…? —empezó a decir—. Que tú quieres… que estás buscando… —Oh, no busco solamente… o sea, si uno quiere las cosas hechas como es debido… O sea, no —dijo Nobby en tono de reproche—. Lo que digo es que, cuando uno se hace mayor, ya sabe, piensa en sentar la cabeza, encontrar a alguien que vaya cogido de la mano con uno por esa carretera accidentada que es la vida… ¿Por qué tiene la boca abierta? Angua la cerró de golpe. —Pero es que no conozco a chicas —continuó Nobby—. Bueno, o sea, sí que conozco a chicas, y entonces ellas se van corriendo.

—¿Exactamente como las nueve o así? —preguntó, sacándose una cajita del bolsillo y abriendo la tapa. El demonio que había dentro le dedicó una mirada iracunda. —Ayer —dijo el demonio— me dijo, y cito, que si No Paraba de Decir Cosas como «Exactamente las Ocho y Cincuenta y Seis con Seis Segundos» iba a Acabar Mirando un Martillo Desde Debajo. Y cuando yo dije, señor Inserte Nombre Aquí, que eso invalidaría mi garantía, usted me dijo que cogiese mi garantía y… —Creí que había perdido usted esa cosa —dijo Zanahoria. —Ja —dijo el Des-organizador—. ¿En serio? ¿Eso creías? Yo no diría que meter algo en el bolsillo de los pantalones justo antes de ponerlos en la colada sea «perderlo». —Fue un accidente —murmuró Vimes. —¿Oh? ¿Oh? Y echarme al cuenco de la comida del dragón, ¿eso también fue un accidente, entonces? —El demonio murmuró un momento para sí mismo y luego dijo—: En fin, ¿quiere usted saber sus citas para esta tarde? Vimes miró las ruinas humeantes de la embajada. —A ver —dijo. —No tiene ninguna —se enfurruñó el demonio—. No me ha dicho usted ninguna. —¿Lo ves? —dijo Vimes—. ¡Eso es justo lo que me pone furioso! ¿Por qué te las tengo que decir yo a ti? ¿Por qué no me dices tú a mí: «A las ocho o así: dispersar un disturbio en Manduca Mundana y evitar que Detritus dispare a la gente», eh? —¡No me dijo que se lo dijera! —¡No lo sabía! ¡Y así es como funciona la vida real! ¿Cómo te voy a decir yo que me avises de cosas que nadie sabe que van a pasar? ¡Si sirvieras para algo, ese sería tu trabajo! —Escribe en el manual —dijo el demonio en tono malévolo—. ¿Lo sabíais todos? Este hombre escribe en el manual. —Bueno, claro que tomo notas… —En realidad está intentando llevar secretamente su agenda en el manual para que su esposa no se entere de que nunca se ha molestado en aprender a usarme —dijo el demonio. —¿Y qué me dices del manual de Vimes, eh? —levantó la voz Vimes—. ¡Veo que tú nunca te has molestado en aprender a usarme a mí! El demonio vaciló un momento. —¿Los humanos vienen con manual? —preguntó. —¡Pues sería una idea cojonuda! —dijo Vimes. —Cierto —murmuró Angua. —Podría decir cosas como: «Capítulo uno: Bíngueli-bíngueli biip y otras malditas estupideces que chillarle a la gente a las seis de la mañana» —dijo Vimes con una mirada desquiciada—. Y «Preguntas frecuentes: mi propietario sigue intentando tirarme por el retrete, ¿qué estoy haciendo mal?». Y… Zanahoria le dio un golpecito amistoso en la espalda. —Yo de usted ficharía y me iría a casa, señor —dijo en tono amable—. Llevamos unos días muy ajetreados.

—Nobby, solamente estás intentando cabrearme, ¿verdad? Tú ya sabes de sobra que somos mejores que los klatchianos. Si no, ¿qué sentido tiene todo? Y además, si vamos a pelearnos con ellos, te pueden encerrar por ir por ahí hablando como un traidor. —¿Tú vas a luchar contra ellos, Fred? Fred Colon se rascó la barbilla. —Bueno, como militar experienciado que soy, supongo que voy a tener que… —¿Y qué vas a hacer? ¿Te vas a unir a un regimiento y vas a ir al frente? —Bueeeno… mi especialité es la instrucción, así que supongo que mejor me quedo aquí y entreno a los nuevos reclutas. —Aquí en la retaguardia, por decirlo así. —Todos tenemos que hacer nuestra parte, Nobby. Si fuera por mí, saldría disparado como una flecha para hacer que esos cabezatrapos probaran el acero frío. —¿Entonces no te preocupan esas espadas tan afiladas que tienen? —Me reiría de ellas con sorna, Nobby. —Pero ¿y si los klatchianos nos atacan aquí? Entonces tú estarías en el frente y el frente estaría en la retaguardia. —Voy a intentar que me destinen en la zona intermedia...

Y entonces se dio cuenta de por qué estaba pensando así. Era porque quería que hubiera conspiradores. Era mucho mejor imaginar a un grupo de hombres en una habitación llena de humo, enloquecidos e impulsados al cinismo por el poder y los privilegios, conspirando mientras se bebían su coñac. Uno tenía que aferrarse a aquella clase de imágenes, porque si no tal vez se viera obligado a afrontar el hecho de que las cosas malas pasaban porque la gente normal y corriente, la misma que cepillaba a su perro y contaba cuentos a sus niños en la cama, era capaz de salir después a la calle y hacerle cosas horribles a otra gente normal y corriente. Era mucho más fácil echarles la culpa a Ellos. Resultaba del todo deprimente pensar que Ellos eran Nosotros. Si eran Ellos, entonces nada era culpa de nadie. Pero si éramos Nosotros, ¿qué decía eso de Mí? Al fin y al cabo Yo soy uno de Nosotros. Por fuerza. Ciertamente nunca he pensado en Mí mismo como uno de Ellos. Siempre somos uno de Nosotros. Y son Ellos los que hacen las cosas malas.

Y a veces la avalancha depende de un solo copo de nieve. A veces a un guijarro se le concede la posibilidad de descubrir qué es lo que podría haber ocurrido… si tan solo hubiera rebotado en otra dirección.

—No me gusta ser estúuupido. Ya sé que la gente dice que ese troll Detritus es más tonto que… más tonto que… —… Que un bocadillo de ladrillos… —dijo Vimes, mirando la luz.

—Me alegra decirle, señor, que está claro que nuestra misión cuenta con aprobación divina, señor. Me refiero a la lluvia de sardinas que nos ha procurado sustento en plena hambruna, señor. —Nos picaba un poco el gusanillo, yo tampoco hablaría de ham… —Con todo el respeto, señor —dijo el agente Visita en tono firme—, la pauta está firmemente establecida, señor. Ya lo creo. Cuando los sykulitas fueron perseguidos en el desierto por las fuerzas de los mitolitas offlerianos, señor, les procuró sustento una lluvia de galletas celestiales, señor. De chocolate, señor. —Un fenómeno perfectamente natural —murmuró el agente Shoe—. Probablemente las arrastró el viento al pasar por una pastelería… Visita lo fulminó con la mirada y siguió hablando: —Y los murmurianos no habrían sobrevivido cuando las tribus de Miskmik los empujaron a las montañas de no ser por una lluvia mágica de elefantes, señor… —¿Elefantes? —Bueno, de un elefante, señor —concedió Visita—. Pero salpicó. —Un fenómeno perfectamente natural —dijo el agente Shoe—. Probablemente al elefante lo levantó por los aires una extraña… —Y cuando les asaltaba la sed en el desierto, señor, las Cuatro Tribus de Khanli fueron socorridas por una repentina y sobrenatural lluvia de lluvia, señor. —¿Una lluvia de lluvia? —repitió Vimes, casi hipnotizado por la convicción absoluta de Visita. —Un fenómeno perfectamente natural —dijo Reg Shoe con un soplido de burla—. Lo más probable es que el agua se evaporara del océano, la arrastrara el viento por el cielo, se condensara en torno a una serie de núcleos al toparse con una masa de aire frío y se precipitara… —Se detuvo y continuó en tono irritado—. Y de todas formas, no me lo creo.

La noche siempre es antigua. El había recorrido demasiado a menudo las calles oscuras en las horas más secretas y había notado a la noche extenderse en la lejanía. Y había sabido en la sangre que aunque los días y los reyes y los imperios van y vienen, la noche siempre tiene la misma edad, siempre tiene eones de profundidad. En las sombras de terciopelo se desplegaban los terrores, y aunque la naturaleza de las garras pueda cambiar, la naturaleza de la bestia no lo hace.

Y una vez más el sargento Colon aprendió un secreto sobre la valentía. Podría decirse que era una especie de cobardía aumentada: el conocimiento de que aunque era posible que te estuviera esperando la muerte, si avanzabas iba a ser como un paseo en el campo comparada con el infierno seguro que te esperaría si decidieras retirarte.

El camello se puso de pie. Ahora la bandera, pensó Vimes, dadle la bandera. Cuando se va a la guerra, ha de haber una bandera. Como si lo hubiera oído, el agente Shoe le pasó la lanza con el trozo de tela fuertemente enrollado alrededor. El agente parecía orgulloso. La había cosido él mismo bajo medidas de gran secretismo media hora antes. Un punto a favor de los zombis es que nunca te faltaban aguja e hilo si había uno cerca. Pero no la despliegues, pensó Vimes. No dejes que la vean. Les basta con saber que están marchando debajo de una bandera. Zanahoria alzó la lanza sobre su cabeza. —Y os prometo esto —gritó—. Si triunfamos, nadie lo recordará nunca. ¡Y si fracasamos, nadie lo olvidará! Probablemente uno de los peores gritos de guerra, pensó Vimes, desde el famoso «¡Vamos a que nos rebanen el cuello, chicos!» del general Pidley, pero obtuvo una ovación enorme. Y una vez más especuló con la posibilidad de que hubiera magia funcionando a algún nivel profundo. La gente seguía a Zanahoria por pura curiosidad. —Muy bien, ya tiene un ejército, supongo —dijo Ahmed—. ¿Y ahora qué? —Yo soy policía. Usted también. Va a haber un crimen. Monte su camello, Ahmed.

La competencia de remo consta de los equipos corriendo sobre el río Ankh. Es seguro mientras no se queden quietos.

********## Datos del libro:

Título: El quinto elefante Autor: Terry Pratchett Nº de páginas:: 400 Editorial: DeBolsillo Colección: Mundodisco

Sinopsis:

Si lord Vetinari, el taimado gobernante de la metrópoli de Ankh-Morpork, quería alguien con tacto y diplomacia para que representara a la ciudad durante la ceremonia de coronación del nuevo rey electo de los enanos en el distante país de Überwald, ¿por qué -se pregunta Sam Vimes- lo ha escogido a él? Lord Vetinari quiere echarle a los lobos. Y a los enanos. Y a los vampiros. Porque éstas son las tres mayorías que gobiernan el vasto y feudal reino de Überwald. Donde se extrae el mejor sebo para velas y cirios, del que es absolutamente dependiente la ciudad de Ankh-Morpork. Así que esta misión diplomática es también una misión económica encubierta, para lo cual un curioso funcionario de palacio acompañará a los nuevos embajadores: él se encargará de todos los susurros y guiños mientras Vimes se dedique a servir los sándwiches de pepinillo. Aunque no le apetezca, sir Samuel Vimes, comandante de la Guardia de la Ciudad, no va a poder negarse a la orden de lord Vetinari, y pronto parte con su séquito hacia Überwald, donde deberá resolver un misterio inesperado…### Citas:

Forma parte de la naturaleza del universo que la persona que siempre te hace esperar diez minutos estará lista con diez minutos de antelación el día en que tú te retrases diez minutos, y además te dejará bien claro que no lo está mencionando.

—¡No me pueden ascender! ¡Yo no soy oficial! ¡Soy vulgar, común y popular! —Yo siempre lo he dicho de ti, Fred. Eres ordinario hasta la médula. —¡Pero está escrito, Nobby! ¡Mira, su señoría lo ha firmado! —Bueeeno, tal como yo lo veo tienes tres opciones —dijo Nobby. —¿Sí? —Puedes ir y decirle que no piensas hacerlo… El pánico de la cara de Colon fue reemplazado por un terror gris de ojos vidriosos. —Muchas gracias, Nobby —dijo amargado—. Avísame si tienes más propuestas como esa, porque voy a tener que ir a cambiarme la ropa interior. —O puedes aceptar y cagarla tanto que él te acabe echando… —¡Estás haciendo esto a propósito, Nobby! —Puede valer la pena probarlo, Fred. —Sí, pero lo que pasa con las cagadas, Nobby, es que es difícil hacerlas, ya sabes, con precisión. Puedes pensar que la estás cagando un poco y de pronto te explota en la cara y resulta que en realidad es una cagada enorme, y bajo esas circunstancias, Nobby, me preocupa un poco que lo que su señoría pueda quitarme no sea solamente el trabajo. Espero que no haga falta que te lo dibuje. —Tienes razón, Fred. —Lo que estoy diciendo es que las cagadas son como… bueno, las cagadas son… bueno, lo que tienen las cagadas es que nunca sabes lo grandes que van a ser. —Bueno, Fred, la tercera opción es que des la cara.

—¡Estoy cortando las ramas muertas, señor! ¡Haciendo la Guardia más delgada y ágil, señor! —Ya veo. El número de cargos disciplinarios internos que ha presentado contra sus hombres —y aquí el patricio sacó un documento mucho más abultado—, parece algo excesivo. Veo no menos de ciento setenta y tres acusaciones de mirar por encima del hombro, oír por debajo de la nuca y oler por detrás del codo, por ejemplo. —¡Señor! —¿Oler por detrás del codo, capitán en funciones? —¡Señor! —Oh. Y también hay, ah, sí, un cargo de «hacer que se le caiga un brazo de forma insubordinada» presentado contra el agente Shoe. El comandante Vimes siempre habla maravillas de este agente. —¡Es un mal bicho, señor! ¡En los muertos no se puede confiar! —Y parece que en la mayoría de los vivos tampoco.

—Pero entiéndalo, excelencia, no está usted aquí en calidad de individuo, sino en calidad de Ankh-Morpork. Cuando la gente lo mira a usted, lo que ven es la ciudad, ujum-ujum. —¿Ah, sí? ¿Debería dejar de lavarme? —Muy ingenioso, señor. Pero entiéndalo, señor, usted y la ciudad son la misma cosa. Ujum-ujum. Si lo insultan a usted, están insultando a Ankh-Morpork. Si hace usted amigos, los está haciendo Ankh-Morpork. —¿En serio? ¿Y qué pasa cuando voy al lavabo? —Eso es cosa de usted, señor. Ujuum-ujumf.

—Puede que tengas un talento natural sin descubrir —dijo Angua—. Pero a nadie lo forzaban a correr, a eso me refiero. No pienso poner ni una excusa. He sido guardia en Ankh-Morpork, recuerda. El lema de la ciudad es «Puede que no te maten». —En realidad, es… —¡Zanahoria! Ya lo sé. Y nuestro lema familiar es «Homo homini lupus». ¡El hombre es un lobo para los demás hombres! Menuda estupidez. ¿Crees que quieren decir que los hombres son tímidos y retraídos y leales y que solamente matan para comer? ¡Claro que no! ¡Lo que quieren decir es que los hombres actúan como hombres con los demás hombres, y cuanto peor se comportan, más piensan que les encantaría ser lobos! Los humanos odian a los hombres lobo porque ven el lobo que tenemos dentro, pero los lobos nos odian porque ven a nuestro humano interior… ¡y no los culpo!

—Gavin era una criatura muy noble. Siento que haya muerto. Estoy seguro de que nos habríamos llevado bien. Y lo dices completamente en serio, pensó Vimes. Estoy seguro. Pero a ti te ha salido todo bien, ¿verdad? Siempre te sale. Si hubiera sido al revés, si hubiera sido Gavin el primero en atacar a Wolf, entonces sé que habrías sido tú el que cayera por la cascada con ese hijo de puta. Pero no fuiste tú, ¿verdad? Si fueras un par de dados, siempre sacarías seises. Y los dados no se tiran a sí mismos. Si no fuera en contra de todo lo que él quería que fuera cierto en el mundo, Vimes podría haber creído en ese preciso momento que era el destino el que controlaba a la gente. Y que los dioses ayudaran al resto de los presentes cuando había un gran destino vivo en el mundo, distorsionando hasta al último pobre mamón para que encajara con él… Se preguntó, y no por primera vez, aunque tal vez sí por primera vez de forma tan articulada que casi movió los labios, si alguna vez, un día, él tendría que interponerse en su camino…

Cuando un hombre lobo pelea contra otro, ambas formas tienen sus ventajas. Es una pugna eterna por obtener una posición donde las manos sean mejores que las garras. Y las formas corporales tienen vida propia, un atributo peligroso si se le permite actuar por su cuenta. El instinto de un gato es saltar sobre cualquier cosa que se mueva, pero esa no es una acción correcta si lo que se mueve tiene una mecha chispeante. La mente tiene que luchar con su propio cuerpo por el control y con el otro cuerpo por la supervivencia. Mezclando todas estas cosas, el ruido resultante sugiere que hay cuatro criaturas dentro de la bola arremolinada de furia. Y que cada una de ellas ha traído a varios amigos. Y que a ninguno de ellos le cae bien ninguno de los otros.

********## Datos del libro:

Título: Ronda de noche Autor: Terry Pratchett Nº de páginas:: 400 Editorial: DeBolsillo Colección: Mundodisco

Sinopsis:

Sam Vimes, de la Guardia Nocturna de Ankh-Morpork, lo tenía todo, Pero ahora una tormenta lo ha envíado de regreso a su tumultuoso y violento pasado. Vivir en el pasado resulta duro, aunque morir allí sea increíblemente sencillo. Vimes debe sobrevivir a toda costa, porque tiene trabajo por delante: calzarse unas botas de suelas desgastadas para seguir la pista a un asesino maníaco, enseñar al joven que él mismo fue a ser un buen poli y, sobre todo, cambiar el final de una revolución sangrienta. Solo hay un problema: si lo hace bien, puede perder a su esposa, al hijo que está por nacer y todo su futuro. Ronda de noche, para muchos la mejor novela de Terry Pratchett, es la historia de una reuvelta en clave Mundodisco. Con altercados, disturbios, barricadas y una República Popular. Con granujillas, damas de afecto negociable, rebelde, policía secreta y otros hijos de la revolución. ¡Verdad! ¡Justicia! ¡Libertad! ¡Amor a precios razonables! Y un huevo duro…### Citas:

—¿Ha buscado usted por todas partes? —No puede buscar por todas partes en esta biblioteca, señor —dijo Ponder—. Se tardaría más tiempo del que puede llegar a existir. Pero sí en todas las estanterías mundanas, ciertamente. Hum. Zanahoria se giró hacia Ponder. —¿A qué venía ese «hum», por favor, señor? —¿Entiende usted que esta es una biblioteca mágica? ¿Y que eso quiere decir que hasta en circunstancias normales hay una zona de elevado potencial mágico por encima de las estanterías? —Ya he estado aquí antes —dijo Zanahoria. —Entonces sabrá usted que el tiempo en las bibliotecas es… un poco más flexible… —dijo Ponder—. Y dado el poder adicional de la tormenta, tal vez sea posible que… —¿Me va a decir usted que él se ha desplazado en el tiempo? —preguntó el agente de la Guardia. Ponder estaba impresionado. No le habían educado para pensar que los agentes de la Guardia fueran listos. Sin embargo, se cuidó de no mostrarlo. —Ojalá fuera tan simple —dijo—. Sin embargo, hum, el relámpago parece haber añadido un componente lateral aleatorio… —¿Un qué? —interrumpió Ridcully. —¿Quiere decir en el tiempo y también en el espacio? —dijo Zanahoria. Ponder sintió que se estaba poniendo nervioso. Los no-magos no tendrían que ser tan espabilados.

Estamos aquí, y esto es ahora. El agente Visita, estricto creyente en la religión omniana, citaba de vez en cuando aquella frase de su libro sagrado. Para Vimes quería decir, en el habla menos elevada de los polis, que toca hacer el trabajo que se tiene delante. Estoy aquí, pensó Vimes, y esto es entonces. Y las partes menos conscientes de su cerebro añadieron: aquí no tienes amigos. Aquí no tienes casa. No tienes meta en la vida. Aquí estás solo. No… solo no, dijo una parte que era mucho, mucho más profunda incluso que el terror, y que siempre estaba alerta. Alguien lo estaba vigilando.

—Quiero presentar una queja, sargento —dijo Vimes. —¿Sobre qué? —Sobre ti —dijo Vimes—. Y sobre los hermanos cuchufletas aquí presentes. No lo estáis haciendo bien. Si vais a detener a alguien, hay que hacerlo de inmediato. Lleváis una placa y un arma, ¿verdad? Y él tiene las manos en alto y la conciencia culpable. Todo el mundo tiene la conciencia culpable. Así que él se está preguntando qué sabéis de él y qué vais a hacer, y lo que vosotros hacéis es disparar preguntas una tras otra. No hay que soltar chistes tontos, porque eso te hace demasiado humano; tú le mantienes desorientado para que le cueste pensar una frase clara, y sobre todo no le dejas moverse así ni agarrarte el brazo y tirar hasta casi rompértelo y cogerte la espada y ponértela contra la garganta así. Di a tus hombres que bajen las espadas, ¿quieres? Si las siguen agitando así, le pueden hacer daño a alguien. El sargento soltó un gorgoteo. —Bien —dijo Vimes—. Vale, sargento… ¿esto es una espada? ¿Alguna vez la afilas? ¿Para qué la usas, para matar a la gente a porrazos? Ahora, lo que vais a hacer es dejar todas las armas en el suelo, ahí, y entonces yo voy a soltar al sargento y voy a largarme por ese callejón de ahí, ¿de acuerdo? Y para cuando volváis a tener las armas en las manos, y creedme que os aconsejo que os arméis antes de venir a por mí, yo ya estaré bien lejos. Y se acabó el problema. ¿Alguna pregunta? Los tres agentes de la Guardia quedaron en silencio. Entonces Vimes oyó un ruido muy débil y muy cercano. Era el susurro que dieron los pelos de sus orejas al entrarle, con gran cuidado, la punta de una flecha de ballesta en el oído. —Sí, señor, yo tengo una pregunta —dijo una voz detrás de su espalda—. ¿Alguna vez escucha usted sus propios consejos? Vimes sintió la presión de la ballesta contra su cráneo y se preguntó hasta dónde entraría la flecha si la mano apretaba el gatillo. Un par de centímetros ya serían demasiado. A veces no había más remedio que llevarse los palos. Vimes dejó caer la espada con un cuidado enorme y exagerado, soltó al sargento y se apartó dócilmente mientras el cuarto agente de la Guardia lo mantenía apuntado. —Voy a ir separando las piernas, ¿de acuerdo? —dijo. —Sí —gruñó el sargento, dándose la vuelta—. Sí, eso nos ahorrará algo de tiempo. Aunque para ti, amigo, tenemos toda la noche. Bien hecho, guardia interino. Todavía haremos de ti un agente como debe ser. —Sí, bien hecho —dijo Vimes, mirando fijamente al joven de la ballesta. Pero el sargento ya estaba tomando carrerilla.

El escritorio desordenado que era la memoria de Vimes por fin desenterró el despistado posavasos del recuerdo de debajo de la taza de té del olvido.

—Una letrina que descarga diez millones de años hacia el pasado no es buena idea, Barredor. Lamento haberte dejado que me convencieras. —Nos ahorra los cuatro peniques que pagábamos cada semana a los recogedores de Harry Rey, Qu, y eso no es moco de pavo. ¿Acaso no está escrito: «Quien guarda cuando tiene, come cuando quiere»? Además, todo aterriza en un volcán. Es perfectamente higiénico.

—Entonces… ¿os aseguráis de que pasen las cosas buenas? —No, no las buenas. Las correctas —dijo Barredor—. Pero con franqueza, últimamente ya nos cuesta lo suyo asegurarnos de que pase lo que sea. Antes pensábamos que el tiempo era como un río, que uno podía remar en un sentido y en el otro y regresar al mismo lugar. Luego descubrimos que actuaba como un mar, con lo cual uno también podía ir de lado a lado. Luego resultó ser como una bola de agua; también se podía ir hacia arriba y hacia abajo. En la actualidad pensamos que es como… bueno, como muchos espacios, todos enrollados entre sí. Y además hay saltos en el tiempo y lapsos en el tiempo y encima los humanos también lo enredan todo, perdiéndolo y ganándolo. Y luego está la cuántica, por supuesto. —El monje suspiró—. Siempre está la jodida cuántica. Así que entre una cosa y otra, ya nos parece un éxito que el ayer pase antes que el mañana, con franqueza. Usted, señor Vimes, se ha visto atrapado en una especie de… acontecimiento. No podemos arreglarlo, no como es debido. Pero usted sí.

Vimes siempre se había preguntado cómo había conseguido aquel hombre mantener el control, pero tal vez fuera porque los matones identificaban, de algún modo animal, a una mente que había llegado al matonismo por el camino largo y era capaz de concebir en nombre de la razón la clase de atrocidades que la sinrazón solo puede soñar.

—He conocido a unos cuantos hombres incorruptibles —prosiguió madam Meserole—. Tienden a morir unas muertes horripilantes. El mundo siempre restablece el equilibrio, ¿sabe? Un hombre corrupto en un mundo bueno, un hombre bueno en un mundo corrupto… la ecuación da el mismo resultado. Al mundo le cuesta tratar con la gente que no elige un bando.

—Ya se lo dije, señor Vimes. La historia siempre se sale con la suya. Es como un naufragio. Está usted nadando hacia la orilla. Las olas romperán sin importar lo que usted haga. ¿Acaso no está escrito: «Al mar no le importa hacia dónde nadan los pececillos»? La gente muere cuando les llega la hora…

—Sí… —muy despacio— Sí, creo que podemos ser de ayuda, comandante. Quiere usted saber que hay un futuro que lo espera. Quiere sostenerlo en la mano. Quiere sentir su peso. Quiere un punto de referencia para orientarse, un punto adonde dirigir su embarcación. Sí. Creo que en eso lo podemos ayudar… pero… —¿Sí? —Pero ha de volverse por encima de esa tapia y el sargento Keel ha de desempeñar su papel. Hacerse cargo hasta el final. Ha de dar las órdenes que le parezca correctas y serán las órdenes correctas. Ha de mantenerse firme. Hacer su trabajo.

—Nosotros hemos perdido a casi ochenta hombres —dijo el capitán. —¿Cómo? ¡Es terrible! —Bueno, unos sesenta son deserciones, por lo que se puede saber. Siempre pasa en esta clase de líos. Probablemente algunos solo hayan hecho una escapadita para ver a sus queridas madres. —Ah, bueno, desertores. Nosotros también tenemos a algunos. ¡En la caballería! ¿Cómo llamarías a la gente que abandona a su caballo? —¿Infantería? En cuanto al resto, bueno, por lo que veo solo seis o siete de ellos han caído ante una clara acción enemiga. A tres hombres los han apuñalado en callejones, por ejemplo. —A mí eso me parece acción enemiga.

********## Datos del libro:

Título: Zas! Autor: Terry Pratchett Nº de páginas:: 384 Editorial: DeBolsillo Colección: Mundodisco

Sinopsis:

En la batalla del valle de Koom los trolls tendieron una emboscada a los enanos, ¿o acaso fue al revés? Enanos y trolls de Ankh-Morpork están preparándose para celebrar el aniversario de la emboscada liándose a tortazos en plena calle. A eso se suma el misterioso asesinato de un enano integrista, que según los indicios ha muerto a manos de un troll. La posibilidad de que la espiral de violencia quede fuera de control obliga al comandante Sam Vimes a iniciar una investigación. Otra excelente novela del Mundodisco sobre la intolerancia racial, las guerras y lo necesario que es adoptar de vez en cuando el punto de vista del enemigo.### Citas:

Lo primero que hizo Tak, se escribió a sí mismo. Lo segundo que hizo Tak, escribió las Leyes. Lo tercero que hizo Tak, escribió el Mundo. Lo cuarto que hizo Tak, escribió una caverna. Lo quinto que hizo Tak, escribió una geoda, un huevo de piedra. Y en la penumbra de la boca de la caverna, la geoda se abrió y nacieron los Hermanos. El primer Hermano caminó hacia la luz y se alzó bajo el cielo abierto. Por tanto, se volvió demasiado alto. Él fue el primer Hombre. No encontró Leyes, y fue iluminado. El segundo Hermano caminó hacia la oscuridad y se plantó bajo un techo de piedra. Por tanto, alcanzó la estatura correcta. Él fue el primer Enano. Encontró las Leyes que Tak había escrito, y fue obscurecido. Sin embargo, una parte del espíritu viviente de Tak quedó atrapada en el huevo de piedra roto, y se convirtió en el primer troll, que vaga por el mundo sin ser invitado ni querido, sin alma ni propósito, sin conocimiento ni comprensión. Temeroso de la luz y la oscuridad, arrastra los pies por siempre en la penumbra, sin saber nada, sin aprender nada, sin crear nada, sin ser nada…

—Chicos —dijo—, si hubiese un doctorado en ser tarugos, vosotros no encontraríais el lápiz.

—Desde luego tenemos que hablar con usted —dijo Zanahoria—. ¿Quiere un abogado? —No, ya he comido. —¿Come usted abogados? —preguntó Zanahoria. Ladrillo le dedicó una mirada vacía hasta que hizo acopio del cerebro suficiente. —¿Cómo se dicen las cosas esas que se hacen como pedacitos si te las comes? —preguntó. Zanahoria miró a Detritus y a Angua, para ver si encontraba allí alguna ayuda. —Podrían ser abogados —reconoció. —Se ponen todas blanduchas si las mojas en cosas —añadió Ladrillo, como si llevara a cabo un análisis forense. —Es más probable que estemos hablando de galletas, entonces —sugirió Zanahoria. —Lo mismo sí. En un paquete todo envuelto en papel. Eso, galletas. —Lo que quería decir —explicó Zanahoria—, era: cuando hablemos, ¿quiere que haya alguien de su parte? —Sí, por favor. Todos —se apresuró a responder Ladrillo. Ser el centro de atención en una sala llena de guardias era su peor pesadilla. No, espera, ¿y la vez que se metió aquel tocho mal cortado con nitrato de amonio? ¡Pumbaaaa! ¡Adiós lóbulos! ¡Ya te digo! Pues entonces esa era su segunda peor pesadill… No, no, mejor pensado, estaba la vez que se metió aquella historia que Cerril pilló a Cagontodo el Tuerto, ¡fuaa, vaya tela! A saber dónde pasó aquello… ¡Todos esos dientes bailando! O sea que esa era su… ¡Oye, oye, y cuando te pusiste ciego de topo y los brazos se te fueron volando por ahí! Anda que aquella no fue mala o sea que igual lo de ahora era su… Espera, claro, no nos estaremos olvidando el día que nos pusimos bonitos de trote y esnifamos polvo de zinc y nos daba que habíamos potado los pies, ¿eh? Aaagh, y aquella vez que, aaagh, no, cuando te, aaagh… Ladrillo iba por su decimonovena peor pesadilla cuando la voz de Zanahoria se coló entre las serpientes.

Diversión. ¿Para qué sirve? No es placer, júbilo, gozo, disfrute o alegría. Es una cabrona vacía, cruel y maliciosa, una palabra usada para definir algo que se busca con un hilarante par de antenas bamboleantes en la cabeza y las palabras «¡Lo quiero!» en la camiseta, y tiende a provocar que la gente despierte con la cara pegada a la calle.

La entidad conocida como la Oscuridad que Invoca recorría a toda velocidad las calles de la noche eterna, entre edificios de recuerdos envueltos en niebla que rielaban a su paso. Estaba llegando, estaba llegando. Había tenido que cambiar unos hábitos milenarios, pero iba encontrando vías de entrada, aunque no fueran más grandes que cerraduras. Nunca había tenido que trabajar tanto, nunca había tenido que moverse tan deprisa. Era… euforizante. Pero siempre, cuando se detenía ante alguna verja o chimenea desprotegida, oía la persecución. Era lenta, pero nunca dejaba de seguirla. Tarde o temprano, la atraparía. > ********## Datos del libro: > > Título: Snuff > Autor: Terry Pratchett > Nº de páginas:: 400 > Editorial: DeBolsillo > Colección: Mundodisco > ### Sinopsis: > > Lady Sybil ha conseguido por fin convencer a su marido, Sam Vimes, el comandante de la Guardia de Ankh-Morpork, de tomarse unas vacaciones. Pero conforme ella planifica unos merecidos días de descanso en el campo, él hace lo imposible para no abandonar su despacho. ¿El problema? El urbanita Vimes odia el campo: tanto aire fresco, tanto cantar de pájaros y, gracias a su bienintencionada esposa, tan escasos bocatas de beicon. Mientras Sybil toma el té en sociedad y su hijo se dedica a explorar la naturaleza, Vimes no puede evitar hacer alguna que otra pesquisa. Al fin y al cabo, un policía de verdad es capaz de encontrar delitos en cualquier parte, todo es cuestión de paciencia. Efectivamente, Vimes no tarda en dar con un cadáver… Sin embargo, fuera de su jurisdicción y sin poder contar con la ayuda inapreciable del cuerpo policial de Ankh-Morpork, Vimes tendrá que recurrir a su astucia, su olfato, su larga experiencia y el apoyo de su prodigioso mayordomo, para resolver otro caso y conseguir que se haga justicia para los más humildes.### Citas: > > > Es evidente que todo lo que un cuerpo trasgo expulsa ha formado parte de él y, por lo tanto, debe ser tratado con reverencia y debidamente almacenado para que, llegado el momento, pueda dársele sepultura junto con su dueño. Entretanto, el material se conserva en vasijas de unggue, asombrosas creaciones de las que hablaré más adelante. Unos instantes de desagradable reflexión nos harán concluir que ninguna criatura podría conseguir semejante propósito, a menos que poseyera gran riqueza, abundante espacio de almacenamiento y vecinos comprensivos. Por lo tanto, en la práctica, la mayoría de los trasgos observan el Unggue Tenido, que podría calificarse de variedad laxa y común del Unggue que solo comprende el cerumen, las uñas de manos y pies y los mocos. El agua, en términos generales, no se considera unggue, sino algo que atraviesa el cuerpo sin llegar a formar parte de él; su razonamiento se basa en que no existe diferencia aparente en el agua antes y después, por así decirlo (lo que arroja una triste luz sobre la frescura del agua en sus guaridas subterráneas). De modo parecido, las heces se consideran comida que ha experimentado un mero cambio de estado. Sorprende que los dientes no tengan el menor interés para los trasgos, que los ven como una clase de hongo, y que no parezcan adjudicar ninguna importancia al pelo, del que hay que decir que rara vez tienen mucho. > > > —Tu abuelo siempre me decía que, si veía una gran pila de estiércol en el campo, tenía que darle unas cuantas patadas para extenderla bien, porque así toda la hierba crece como es debido. —Sonrió al ver la expresión de Sam y siguió—: Bueno, es verdad, cariño. El estiércol es muy importante en las granjas. —Siempre y cuando entienda que no debe empezar a pegar patadas en las alcantarillas cuando vuelva a la ciudad —dijo Vimes—. Allí hay porquería que devuelve las patadas. > > > No soy la ley, ningún policía es la ley. Un policía es solo un hombre, pero cuando se despierta por la mañana la ley es su despertador. > > > —Esta es mi tierra —señaló Vimes—, y creo que puedo encargarme de que no les molesten. Algo parecido a una risilla se abrió paso entre la desgreñada barba del viejo trasgo. —Conocemos la ley, señor Poo-lii. La ley es la tierra. Usted dice: «Esta es mi tierra», pero no hizo la tierra. No hizo sus ovejas, no hizo los conejos de los que vivimos, no hizo las vacas ni los caballos, pero dice: «Todo esto es mío». Eso no puede ser verdad. Yo hago mi hacha, mis vasijas, y son mías. Lo que llevo puesto es mío. Algo de amor era mío. Ahora no está. Creo que es un buen hombre, señor Poo-lii, pero sabemos por dónde sopla el viento. Hace cien o doscientos años había en el mundo lo que la gente llamaba «naturaleza salvaje», o «páramo» o «tierra de nadie», y nosotros vivíamos en esos lugares, somos gente de nadie. Estaban el troll, el enano, el humano, y lamento por la raza trasga que no pudiéramos correr igual de rápido. > > > Recuerdo que muchos de sus amigotes estaban muy indignados con la investigación. ¡Decían que solo había cometido un asesinato y que era culpa de su mujer, por tener el mal gusto de morirse después de una mísera puñalada! > > > Hay ocasiones en la sinfonía del mundo en que su caleidoscopio auditivo de golpes, truenos, gritos y tormentas se funde de pronto en un único y gran «¡Aleluya!». Y la inocente caja de herramientas del pollero, que no contenía nada que no estuviera hecho de simples hierro, acero o madera, aun así resplandeció a ojos del comandante Sam Vimes igual que una hueste salida del cielo. ¡Mazos, martillos, sierras, de todo! ¡Hasta había un gran punzón de espiral! ¿Qué no podría haber hecho Willikins con un juguete como ese? ¡A-le-lu-ya! ¡Anda, si había una palanca! Vimes la sopesó y sintió que la Calle se elevaba hasta tocar sus pies. El hombre de los pollos complicados había oído gritar a una mujer… > > > —Vale, amigo mío, tu turno. Vamos a soltarlos, desde luego, pero me vendría bien alguna garantía de que no tendré un repentino montón de trasgos furiosos retorciéndome la cabeza hacia los dos lados para ver por cuál se arranca, ¿entendido? > > ********## Opinión Personal de la saga: > > Conocí Mundodisco hace ya un año, en un puente de noviembre en el que empecé a leerme esta saga solo por lo cansinos que eran con que la comenzase y, puedo asegurar que en ese momento no me imaginaba que se iba a convertir en la saga que yo recomenaría a alguien que me dijese que no la conoce.   En esta primera saga del Mundodisco nos encontramos con las aventuras de Sam Vimes, Zanahoria y Angua, tres policías que intentan poner algo de orden en la desordenada ciudad de Ankh-Morpork. En sus cechorías por la gran ciudad van acompañados de un sinfin de criaturas: Nobby, alguien que necesita un mapa para situar su cuerpo por lo tonto que es; Fred Colon, la mano derecha de Nobby y, por supuesto, alguien con su mismo intelecto; Detritus, un trolloc al que definen como “alguien más tonto que un bocadillo de ladrillos... y así hasta conseguir integrar en la guardia de la ciudad a un ejemplar de cada una de las especies que habitan ese reino. ¿Como definiría al capitán Vimes? Pues, muy fácil, con una cita del primer libro en que aparece:> ...yo no soy un héroe. No estoy en forma, y necesito una copa, y necesito una paga de cien dólares al mes sin extra para plumas. Esa no es la paga de un héroe. El héroe se lleva reinos y princesas, y hace ejercicio a menudo, y cuando sonríe la luz arranca destellos de sus dientes, ting. El muy hijo de puta. > > Zanahoria es la cabeza lógica de la guardia, pues es un personaje con mucho carisma, alguien capaz de convencer a una columna de que la culpa e que alguien se choque con ella es suya, alguien que era capaz de intervenir en los conflictos entre trols y enanos porque sabía entender las dos partes. Y, de Angua poco puedo decir: es la parte loca que Zanahoria necesita dentro de tanta cordura.   La narración de Pratchett es muy amena, con descripciones profundas de los lugares donde se desarrolla la trama, pero sin llegar a hacerse cansino y, sobre todo, con este autor podemos conocer otro punto de vista, la mayoría de veces crítico, sobre épocas y sucesos acaecidos en la antigüedad. Acompañados de estos guardias haremos frente al racismo (presente cuando empiezan a integrar policías de todas las razas posibles en la guardia), nos enfrentaremos a un dragón que trata de destruir la ciudad, hablaremos de la abolición de la esclavitud (con la liberación de los golems y los trasgos), aprenderemos la importancia el multiculturalismo (defendiendo los mitos regionales y el folclore de cada región) y, sobre todo, si hemos leído algún clásico de la literatura unviersal y hemos visto alguna película de Disney... seguro que somos capaces de ver muchas referencias a todo esto en esta lectura.     Espero que os haya gustado y, sobre todo, que os animéis a empezar la saga. Y hasta aquí mi primera entrada de citas de Mundodisco. El próximo mes volvemos con más!

#¡Guardias Guardias! #¡Zas! #Citas #El quinto elefante #Hombres de armas #Mundodisco #Pies de barro #Snuff #Terry Pratchett #Voto a çbríos!

Buenas lectores. Todos los años digo lo mismo: “tengo que revivir el blog” pero, por algún motivo, siempre lo voy dejando de lado. Hoy, para intentar animarme a cumplir este propósito en 2021, os dejo con un Booktag que le he visto a mucha gente.## ENERO: PRIMER LIBRO QUE LEÍSTE ESTE AÑO

El 04/01/2020 llegaba a su fin mi primera lectura: Jules Verne e a vida secreta das mulleres planta, de Ledicia Costas. Este es un libro que nos habla de un segundo viaje que Verne realiza a Vigo para descubrir un secreto que se esconde en esta ciudad. Dicho secreto nos habla de que Violeta y su abuela, Melisa, son en realidad mujeres planta: una estirpe de mujeres que nacen con una nepheas (una hada en miniatura que vive siempre en una planta a su lado y que se trata de la manifestación de su alma). Todas las mujeres planta eventualmente empiezan a transformarse en un árbol. para conocer más sobre la historia de estos peculiares personajes os recomiendo sumergiros en esta lectura pues, aunque es muy amena, con ella podemos conocer muchos detalles de la ciudad de Vigo y pasar un buen rato entre las páginas de este libro.## FEBRERO: LIBRO MÁS CORTO QUE LEÍSTE ESTE AÑO

El violín de Auschwitz, de Maria Àngels Anglada. Me encantan todos los libros relacionados con el Holocausto, por lo que todos los años intento leer algún libro sobre esta temática. En el campo de exterminio de Auschwitz, Daniel debe construir un violín para sus verdugos nazis. A esta tarea se dedica de una manera apasionada, intentando realizar un trabajo creativo a pesar de estar inmerso en el horror. Junto a él, otros dos músicos dan un concierto memorable al reducido grupo de jefes alemanes del campo. Muchos años después, el sonido de este violín es reconocido durante una velada musical en Cracovia por uno de aquellos músicos, lo que le lleva a la reconstrucción de esta historia. Es una novela en la que, a través de los ojos de uno de los prisioneros de ese Campo de Concentración Nazi podemos ver la brutalidad con la que eran tratados en estos sitios, adquiriendo el mismo valor que un chicle recién pisado.## MARZO: ESCRITOR Y ESCRITORA FAVORITA DE 2020

En el escritor favorito de 2020 lo tengo muy fácil, mi querido Terry Pratchett debe aparecer aquí, para eso también le estoy creando una sección a el solo en este blog. Llevo desde el año pasado con la saga Mundodisco y, pase lo que pase, se que va a ser una de las sagas que más marquen mi vida lectora, ya no solo por lo larga que es, sino por la cantidad de críticas al mundo que se hacen en sus libros. La escritora de 2020 también es muy fácil: Dolores Redondo. Gracias a esta mujer se me hizo más corta la cuarentena, pues consiguió que me enganchase a sus libros y devorase la trilogía del Baztán en apenas dos semanas. Esta trilogía nos cuenta la historia de Amaia Salazar, una inspectora de homicidios que, debido a los asesinatos recientes ocurridos en Baztán debe hacerse cargo de descubrir al asesino. Pero, lo que hace especial a esta historia, es que la inspectora deberá hacer frente a sus miedos y su pasado antes de poder resolver los enigmas que le plantea su trabajo, para ello contará con la ayuda de la naturaleza.## ABRIL: MEJOR LIBRO INFANTIL DE 2020

El árbol de las cerezas, de Paola Peretti. Este libro me encantó porque enseña a enfrentarse a las adversidades desde el punto de vista de los niños. Este libro nos cuenta la historia de Mafalda, una niña que padece la enfermedad de Stargardt. Debido a esta enfermedad, Mafalda cada día pierde más visión y, para hacerse consciente de que va quedándose ciega, todos los días cuenta los pasos desde su casa hasta el colegio y, poco a poco, se da cuenta que cada día son más los pasos que debe dar para ver el cerezo de la entrada. Mafalda intenta aceptar la oscuridad que se aproxima a pasos de gigante con una mezcla de terror y prodigiosa valentía. Junto con la extraordinaria Estella, la conserje de la escuela, aprenderá a subir al cerezo con los ojos cerrados y a hacer una lista de las cosas que más le gustan y que no quiere olvidar. ¿Somos aún capaces de recuperar lo esencial, lo verdaderamente valioso de nuestra experiencia vital? ¿Es posible conservar aquello que conocemos y amamos, y a la vez dar un salto hacia lo desconocido? Mafalda conoce, más temprano que muchos otros, el vacío de la pérdida, pero también la belleza infinita de la amistad y el amor, y aprende que la aceptación no es renuncia.## MAYO: MEJOR SAGA QUE HAYAS LEÍDO EN 2020

Pues, como Mundodisco lo he empezado el año pasado supongo que no puedo ponerlo aquí, así que... ¡otra pregunta cuya respuesta será la trilogía del Baztán, de Dolores Redondo.## JUNIO: MEJOR          AUDIOLIBRO DEL AÑO

Lo normal es regalar cosas a alguien que cumple años pero, como ni mis amigos ni yo somos normales, a mi un cumpleañero me regaló un audiolibro el día de su cumpleaños. Él sabía que me iba a gustar, fueron varios los audiolibros que me leí este año, pero aún así este fue mi favorito: Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini. Me había gustado este libro muchísimo, pero como audiolibro gana todavía más. Este libro nos cuenta la historia de Amir, un niño afgano que tiene como principal objetivo para 1975 ganar la competición anual de cometas, aunque las cosas no siempre saldrán como él quiere. para ganar esta competición debe sacrificar a Hassan, un hazara que, según su descripción, es su mejor amigo, aunque también nos hace dudarlo por la forma en que lo trata. la vida de estos niños también se verá empeñada por la guerra que tuvo lugar en Afganistán entre 1978 y 1992. Los dos niños descubrirán que, a pesar de haber crecido y jugado juntos, son mucho más diferentes de lo que se imaginan.## JULIO: LIBRO MÁS LARGO QUE LEÍSTE ESTE AÑO

Y, otra vez, Dolores Redondo. El libro más largo que leí este año fue La cara norte del corazón, precuela de la trilogía del Baztán. En esta novela conocemos, por fin, el origen de la persona que tanto llama a Amaia Salazar cuando más problemas tiene. Viajamos con ella a Nueva Orleans, nos convertimos en agentes del FBI, luchamos contra huracanes y, sobre todo, aprendemos a conocer las formas de actuar de Amaia y aprendemos a luchar contra los fantasmas del pasado que la persiguen.## AGOSTO: PERSONAJE FAVORITO DE 2020

Amaia Salazar, de la ya nombrada trilogía del Baztán de Dolores Redondo.## SEPTIEMBRE: AUTOR NACIONAL QUE DESCUBRISTE ESTE AÑO

No puedo incluir a una sola persona aquí, así que me tomaré la licencia de elegir a tres autoras. Este 2020 descubrí a tres grandes autoras del panorama nacional y no pienso ordenarlas según su relevancia porque son muy distintas entre ellas. En primer lugar, si habéis leído el resto de la entrada, sabéis que no puede faltar Dolores Redondo con su trilogía del Baztán.En segundo lugar pondremos a Sandra Andrés Belenguer y su libro Deja cantar a la muerte.Y, en tercer lugar, pondremos a Beatriz Esteban con su libro Presas.Son tres autoras que he conocido en 2020, autoras que no me han dejado indiferente y que poblarán la estantería de mis leídos de Goodreads en 2021.## OCTUBRE: CLÁSICO FAVORITO QUE LEÍSTE ESTE AÑO

No he leído ningún clásico este año, así que me voy a tomar la licencia de poner en clásico favorito un retelling de El fantasma de la Ópera. El libro del que os hablo es Deja cantar a la muerte, de Sandra Andrés Belenguer. En este libro se nos cuenta la historia de Christine, una niña que, a pesar de que su vida es la música, vive paralizada por el miedo y solo es feliz cuando visita los subterráneos de París. En estos subterráneos conocerá a alguien que le ayudará a enfrentarse a sus miedos pero, toda ayuda tiene su precio y Christine todavía no es consciente del precio que ella deberá pagar.## NOVIEMBRE: LIBRO QUE QUIERES LEER ANTES DE QUE ACABE EL AÑO

Hoy es día 31, me quedan 6 horas para acabar el libro y como 150 páginas del mismo. ¿Seré capaz de terminar Imágenes en Acción?## DICIEMBRE: LIBRO CON UN GRAN FINAL

Creo que el final que más me ha impactado en este 2020 lector ha sido La paciente silenciosa, de Alex Michaelides. En este libro se nos cuenta la historia de Alicia Berenson, una pintora reconocida que, a pesar de amar a su marido, una noche lo mata a tiros. Después de este suceso, Alicia nunca más volverá a hablar y, lo único que hará, será dibujar un cuadro al que llamará “ALCESTIS.” En este cuadro se representa a la heroína de un mito griego y protagonista de una triste historia de amor, aunque nadie ha sabido interpretar si el cuadro tiene o no algo que ver con lo ocurrido.## PROPÓSITO DE LECTURA PARA 2021:

En 2020 no pude acabar con mi reto lector de goodreads pues, de 80 libros que me había impuesto para leer solo llegué a 60. Por lo tanto, este año bajaré el reto a esos 60 libros y, si llegase a completarlo, podré aumentarlo un poco más. Este año he leído 21049 páginas y, como pretendo leerme a un autor bastante tocho, intentaré leerme para el año que viene más de 24000 páginas. En el mundo de los títulos, mi principal objetivo para este 2021 es terminar la saga de Mundodisco, pues me quedan solamente 10 títulos y, tras tomarme un mes de descanso de grandes sagas... sumergirme en la lectura del Cosmere.     Por supuesto, también me gustaría conocer a nuevos autores y, por eso, agradezco que me dejéis vuestras recomendaciones en los comentarios. Sin más dilaciones... ¡feliz 2021!

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Hola estimados lectores. En esta sección les iré compartiendo sinopsis y comentarios de libros que me hayan gustado especialmente que espero resulten de su agrado, y tamnbién los que los compañeros del club de lectura de Bibliófilos nos hagan llegar.    ## Cristian Perfumo:

Inauguramos esta temporada de libros recomendados con un autor argentino que descubrí hace poco y que tal vez no muchos conozcan. Se trata de Cristian Perfumo, nacido en Buenos Aires en 1983 y criado en la Patagonia, escenario de todas sus historias policiales y de misterio.   De profesión Informático, descubrió su vocación de escritor al conocer la historia del hundimiento de la corbeta británica Swift, ocurrido en el siglo XVIII en Puerto Deseado, la ciudad donde se crió. Surgió así su primera novela, El Secreto Sumergido, y desde ese momento se dedicó a escribir.   Actualmente vive en España y es uno de los tantos escritores independientes surgidos gracias a la posibilidad de autopublicación que tanta relevancia tiene en los últimos años. Escribió seis novelas de misterio una de las cuales, El coleccionista de flechas, fue premiada por Amazon en 2017.   Su escritura es concisa y atrapante y sus historias muy verosímiles e impregnadas de los paisajes fríos, bellos pero a la vez inhóspitos de la Patagonia argentina que son además los que le confieren una entidad muy particular a sus relatos. Sus novelas, traducidas ya al Alemán y al inglés, se publican también en audiolibros y su primera novela, El Secreto Sumergido, fue editada también en Braille por la Biblioteca de Puerto Deseado, lugar donde se desarrolla la historia. Voy a comentar aquí tres de las novelas que a mí más me gustaron.## ¿Dónde enterré a Fabiana Orquera?

Verano de 1983: En una casa de campo de la Patagonia, a quince kilómetros del vecino más próximo, uno de los candidatos a intendente de Puerto Deseado despierta en el suelo. No tiene ni un rasguño, pero su pecho está empapado en sangre y junto a él hay un cuchillo. Desesperado, busca a su amante por toda la casa. Viajaron allí para pasar unos días sin tener que esconderse de los ojos del pueblo. Todavía no sabe que ya nunca volverá a verla. Ni que la sangre que le moja el pecho tampoco es de ella. Hoy: Nahuel ha pasado casi todos los veranos de su vida en esa casa. Por casualidad, un día encuentra una vieja carta cuyo autor anónimo confiesa haber matado a la amante del candidato. El asesino plantea una serie de enigmas que prometen revelar su identidad y la ubicación del cuerpo. Entusiasmado, Nahuel comienza a descifrar las pistas pero pronto descubre que, incluso después de treinta años, hay quienes prefieren que nunca se sepa la verdad sobre uno de los misterios más intrincados de aquella inhóspita parte del mundo. ¿Qué pasó con Fabiana Orquera?### Opinión Personal:

Me gustó mucho el libro. Aunque pude anticipar parte de la resolución de la historia, me pareció muy inteligente y sagaz su planteamiento y desarrollo. En mi opinión, la trama no tiene prácticamente fisuras aunque creo que el personaje de Pablo es un tanto perturbador y no aporta mucho a la historia. Lo más hermoso, como se verá muy seguido en las novelas de Perfumo y que a mi gusto les otorga un condimento muy especial, es la ambientación del relato y la descripción de imágenes tan sensoriales que brinda toda esa naturaleza circundante. No me gusta calificar de manera numérica, pero les aseguro que es una gran historia y se las recomiendo.## Cazador de farsantes:

“Si estás viendo esto, es porque estoy muerto”, dice a la cámara el periodista Javier Gondar pocas horas antes de que le peguen un balazo en la cabeza. En el video, Gondar señala como culpable de su asesinato al Cacique de San Julián, uno de los curanderos más famosos de la Patagonia. Tras una experiencia difícil, Ricardo Varela se inicia en un extraño hobby: filmar con cámara oculta a chamanes y brujos de su ciudad y exponer sus trucos en Internet. No sabe si existe la brujería, ni le interesa demasiado. De lo que sí está seguro es que su ciudad está llena de farsantes sin escrúpulos dispuestos a prometer salud, dinero y amor a cualquiera que quiera creer. Y pagar. Para Ricardo, enfrentarse al Cacique es la única forma de cerrar una herida que lleva dos años abierta. Sabe que tendrá que poner en riesgo su vida, y no le importa. Lo que no se imagina es que ese brujo no es más que el primer eslabón de una macabra trama que lleva años cobrándose vidas en nombre de la fe.### Opinión Personal:

Me pareció una historia muy interesante, especialmente por el giro que toma al final. Si bien por momentos se pueden observar escenas que podría decirse que caen en el terreno de lo conocido en lo que a estos temas se refiere, hay también mucha creatividad que mantiene la atención del lector constante a lo largo de todo el libro.. ## Los ladrones de Entrevientos:

Durante años, trabajó para ellos. Ahora va a desvalijarlos. Entrevientos no ha cambiado. Sigue siendo una de las minas de oro más remotas de la Patagonia y del mundo. Sin embargo, para Noelia Viader se ha convertido en un sitio totalmente diferente. Hace un año era su lugar de trabajo y hoy es una cruz roja en el mapa sobre el que repasa los detalles del atraco. Tras catorce años alejada del mundo criminal, Noelia retoma el contacto con un mítico ladrón de bancos al que le debe la vida. Juntos reúnen a la banda que planea llevarse de Entrevientos cinco mil kilos de oro y plata. Tienen dos horas antes de que llegue la policía. Si lo logran, los diarios hablarán de un robo magistral. Y ella habrá hecho justicia.### Opinión Personal:

Es su última novela publicada. Una novela absolutamente superadora de todas las anteriores de Perfumo. Es una historia audaz, inteligente, vertiginosa, con una trama muy bien armada que no deja nada librado al azar. Todo cierra perfectamente al final y, una vez más, la peculiar geografía patagónica será la cómplice perfecta. Muy recomendable!## Otros libros del autor:

El Secreto Sumergido:

Marcelo, un joven buzo aficionado, busca en las aguas heladas de la Patagonia el lugar exacto del hundimiento de la Swift, una corbeta británica del siglo XVIII. Cuando la persona que más sabe del naufragio en todo el país aparece asesinada con un mensaje extraño en el regazo, Marcelo descubre que su inocente pasatiempo constituye una amenaza enorme para cierta gente. No sabe a quién se enfrenta, pero sí que compite con ellos por reflotar un secreto que, después de dos siglos bajo el mar, podría cambiar la historia de aquella parte remota del planeta. Encontrarlo será difícil. Seguir con vida, aún más. Basada en una historia real.### Rescate Gris:

Puerto Deseado, Patagonia Argentina, 1991. Raúl necesita dos trabajos para llegar a fin de mes. Cuando apaga el despertador para ir al primero de ellos, sabe que algo va mal. Su pequeño pueblo ha amanecido cubierto por la ceniza de un volcán y Graciela, su mujer, no está en casa. Todo parece indicar que Graciela se ha ido por voluntad propia... hasta que llega la llamada de los secuestradores. Las instrucciones son claras: si quiere volver a verla, tiene que devolver el millón y medio de dólares que robó. El problema es que Raúl no robó nada. ### El Coleccionista de Flechas:

La calma de una pequeña localidad patagónica se rompe cuando uno de sus vecinos aparece muerto con signos de tortura en su sofá. Para la criminóloga Laura Badía, este es el caso de su vida: además de la brutalidad del asesinato, de la casa de la víctima han desaparecido trece puntas de flecha talladas hace miles de años por el pueblo tehuelche y cuyo valor es incalculable. Con la ayuda de un arqueólogo venido de Buenos Aires, Laura se embarcará en la resolución de un misterio que no solo la llevará al glaciar Perito Moreno y a los enclaves más remotos de la Patagonia, sino también a recorrer el lado más oscuro de la mente humana, un lugar donde las mentiras y la codicia se esconden en cada recodo del camino. Ganadora del premio literario Amazon 2017.   Agradezco la invitación de Némesis para participar de su blog y quedamos atentos a sus comentarios. Podeis contactar conmigo en twitterHasta la próxima!

#Bibliófilos #Cazador de farsantes #corbeta británica Swift #Cristian Perfumo #Donde enterré a Fabiana Orquera #El coleccionista de flechas #El secreto sumergido #Los ladrones de Entrevientos #Recomendaciones #Rescate gris

Buenas lectores! hace varios años que gestiono una lista de correo sobre libros con Salva y hoy esa lista ha dado un paso más: hemos creado un grupo de telegram en el que haremos una lectura conjunta al mes. Las conclusiones que saquemos de esa lectura conjunta, así como alguna sorpresa más, las iréis leyendo por aquí. Esperamos despertar vuestra curiosidad y que uniros a nosotros, pues cuantas más opiniones tengamos de un libro más enriquecedora será esa lectura.## ¿Como unirme a la lista o el grupo de telegram?

Para uniros a la lista de correo o al grupo de telegram debéis cubrir el siguiente formulario, indicando en el mensaje el correo con el que deseáis ser añadidos a la lista o en el que deseáis recibir la invitación al grupo de telegram. [contact-form-7 id=“387” title=“Bibliófilos”] Un saludo

#Bibliófilos #Lectura

Será visible para todos sus compañeros. Para los que ni siquiera lo conocían y para los que sabiendo lo que estaba ocurriendo nunca dieron un paso para impedirlo. Para todos esos compañeros que hacen trabajos, proyectos, murales… sobre «la paz mundial», «la ayuda a los débiles», «la concordia de las civilizaciones…», pero que no han sabido cómo ayudar a quien tienen al lado.

  Hola, lectores! Hoy aparezco por aquí para dejaros con un libro que no va a dejar indiferente a nadie, pues seguro que todos hemos deseado ser “invisibles” en algún momento. [embed]https://www.youtube.com/watch?v=16k-oMT6BcM&t=563s[/embed]  > Todos saben distinguir entre el bien y el mal, entre las bromas y el maltrato, entre el juego y el acoso… pero ninguno sabe cómo pararlo sin hacerse daño.

Datos del libro:

Título: Invisible Autor: Eloy Moreno Nº de páginas: 304 Editorial: Nube de Tinta > Duerme, pero no es capaz de descansar porque, aunque sus ojos están cerrados, sus heridas —las internas— siguen abiertas, a la espera de que sea la cicatriz del tiempo la que las apague.

Sinopsis:

Emotiva, conmovedora, diferente... Invisible narra, a través de los ojos de un niño, una historia que podría ser la de cualquiera de nosotros. ¿Quién no ha deseado alguna vez ser invisible? ¿Quién no ha deseado alguna vez dejar de serlo? El problema es que nunca he llegado a controlar bien ese poder: A veces, cuando más ganas tenía de ser invisible, era cuando más gente me veía, y en cambio, cuando deseaba que todos me vieran, era cuando a mi cuerpo le daba por desaparecer.  > Hace ya cinco días que ve la vida borrosa, como si se hubiera puesto unas gafas de lágrimas que no es capaz de quitarse de encima. Hace ya cinco días que escribe cartas de amor que empiezan con rabia y terminan con odio. Cartas de amor que quizá nunca llegarán a su destino, que se quedarán entre la papelera y el olvido.

El autor:

Eloy Moreno nació en Castellón en 1976. Su gran pasión por la escritura le llevó a lanzarse a la aventura de auto publicar su primera novela, El bolígrafo de gel verde, de la que ha vendido más de 200.000 ejemplares. Su segunda obra, Lo que encontré bajo el sofá (2013), volvió a conectar con decenas de miles de lectores, muchos de los cuales le acompañan en las rutas que realiza por Toledo reviviendo el argumento del libro. Su tercera novela, El Regalo, que recibió de nuevo un gran reconocimiento tanto en ventas como en crítica. Invisible, su última novela lleva ya quince ediciones y ha sido traducida a varios idiomas. También ha publicado la colección de tres volúmenes Cuentos para entender el mundo, una obra dirigida tanto para adultos como para niños que ha sido incluida como lectura en centenares de centros educativos.  > Porque a veces decir la verdad no es la mejor opción. Sobre todo si esa verdad es tan increíble que puede parecer mentira.

Personajes:

Chico invisible: un chico de la ESO. buen estudiante pero sin ganas de destacar sobre toda la clase, interesado en los cómics y, sobre todo, alguien que adora a su hermana, por quien nunca dejará de luchar. Zaro: el mejor amigo de nuestro chico invisible. Alguien que ve los problemas de su amigo pero que no se atreve a enfrentarse al resto del aula para echarle un cable, pues tiene miedo a las consecuencias que esto pueda tener para él. Al final de la historia se da cuenta de que él podría haber hecho más cosas y evitar el destino trágico de su amigo. Kiri: la mejor amiga de nuestro chico invisible. Ella tampoco dice nada al resto de la gente, aunque ella si intenta convencer a su amigo para que hable con los responsables del centro. Se caracteriza por llevar 100 pulseras en su muñeca. Profesora de literatura: la única persona que es capaz de ver lo que pasa en el aula. Se dedica a vigilar al chico invisible con la ayuda de su dragón para intentar salvarlo del cruel destino que hay preparado para él. A través de sus pensamientos podemos darnos cuenta de que no es la primera vez que ha vivido estas situaciones y por eso intenta salvar a alguien. Dragón: es el tatuaje de la profesora de literatura, vive en su espalda y es capaz de ver el tormento por el que pasa su alumno. Fue dibujado allí para tapar “huellas del pasado”. MM: el macarra de clase; encargado de hacer sufrir al chico invisible, es quien consigue que deje de luchar y acabe postrado en una cama. Se caracteriza por ser un niño rico, un niño de papá al que le cumplen todos sus deseos y lo único que entiende es que el dinero puede arreglar todos sus problemas. > Fue hace mucho tiempo, pero es capaz de sentir el dolor y el miedo cada vez que piensa en ello, no hay forma de borrarlo. Con el paso de los años se ha dado cuenta de que algunos recuerdos duelen igual que si hubieran ocurrido ayer.

Opinión Personal:

En lo que va de 2020 llevo leídos 12 libros y me enfrento a la reseña del que más me ha gustado, ya no solo por la narrativa de su autor, sino también por el tema que trata y como nos hace meternos en la piel de “el chico invisible”.   El título de este libro resume perfectamente todo lo que encontraremos en sus páginas. Nos vamos a encontrar con la historia del “chico invisible”, una historia que nos enseña a un niño que siente que nadie puede verlo, alguien que nota como si la vida pasase a través de él y nadie tiene el interés suficiente para que poco a poco pueda convertirse en un ser corpóreo y nadie está dispuesto a ayudarle a encontrar las palabras y sentimientos que lo puedan definir como persona. La historia de este niño también se convierte en la historia de alguien que quiere ser invisible, alguien que quiere pasar por la vida sin ser visto porque está harto de sufrir, alguien que busca un mecanismo de huida, un mecanismo de protección y defensa frente a la cruel realidad que lo rodea.   Cuando leemos esta novela terminamos por sentirnos identificados con uno de los tres personajes: el personaje que sufre el problema, el personaje que genera el problema y el personaje que calla o, en los peores casos, se ríe del problema ajeno. Leer Invisible supone, para algunos, un ejercicio de superación, una pelea constante, un brillante ejercicio para que muchos adolescentes – pero ojo, también adultos – puedan leer y reflexionar sobre aquellas cosas que les suceden y de las que no son capaces de hablar.   Ser adolescente, pertenecer a un instituto, a un grupo de amigos, es una parte fundamental de nuestro desarrollo como individuos. Crecer es algo que nos asusta y nos deja exhaustos pensando en todo aquello que nos rodea. El autor nos lleva de la mano del “chico invisible” por estas etapas, pero acompañados de un muy mal consejero, el miedo. Nuestro protagonista nos va mostrando como él mismo se convierte en su peor enemigo y, sobre todo, nos hace partícipes de como la fantasía lo va llevando de la mano a otros mundos para ayudarle a escapar del lugar violento en el que habita. La conclusión que saco de esta lectura es que los adultos deberían ser capaces de fijarse más en los niños y adolescentes que los rodean; ser capaces de descubrir cuales son sus temores y sus problemas y, sobre todo, dejarles claro que, a pesar de estar sufriendo, no están solos.## Citas:

Desde que ocurrió todo no ha parado de venir gente a verme. Han pasado por aquí unos cuantos amigos, los de siempre y otros que no sabía ni que tenía. Han venido también muchos familiares, aunque a algunos no recuerdo haberlos visto en mi vida. Pero sobre todo ha venido toda esa gente que hasta ahora no era capaz de verme y que al saber que soy noticia, ha querido comprobar que sí, que es cierto, que vuelvo a ser visible.

Y es que en esa habitación no hay un chico que de pronto, un día, se volvió invisible. Hay también una madre que, desde que ocurrió el accidente, no ha parado de preguntarse en qué momento dejó de ver a su propio hijo. Por eso ahora, noche tras noche, mantiene sobre su cuerpo una mano que es a la vez el ancla que le permite que ambos sigan unidos como lo estuvieron antes de nacer, con aquella seguridad de estar juntos sin ni siquiera verse, porque a veces no es necesario ver el cuerpo cuando se está en contacto con el sentimiento.

Piensa ahora en todo lo que no ha pensado durante los últimos meses, piensa en las consecuencias, comienza a sospechar que los actos también tienen parte trasera. Está asustado como nunca lo ha estado en su vida, pero no lo admitirá, su fortaleza será fingir todo lo contrario: que a él no le importa nada, pero sí le importa.

Y por fin la chica de las cien pulseras ha hecho la pregunta que llevaba tantos días escondida en su cabeza. Han sido solo dos palabras, pero suficientes para remover todo un mundo, al menos el suyo. ¿Y yo? Una pregunta que nace desde esa parte del amor que a veces se mancha de odio. Una pregunta que llega cuando alguna de esas mariposas que revolotean en el estómago deja de hacerlo. ¿Y yo? Se pregunta una chica que lleva demasiado tiempo en el otro lado del espejo, en ese desde el que puedes ver sin ser visto, desde el que puedes sentir dolor sin que nadie te ponga un dedo encima, desde el que puedes odiar tanto a alguien que te gustaría matarlo a besos. ¿Y yo? Una pregunta que, inevitablemente, siempre implica un nosotros.

—¿Hoy tampoco trabajas, papá? —No, hoy no, me han dado permiso para poder estar contigo aquí, cuidándote. —¿Y no pueden darte esos permisos cuando estoy bien, cuando no estoy enfermo, para que podamos pasar más tiempo juntos? Y fue ahí cuando comenzó a dolerle el corazón. Esa noche intentó recordar las veces que él había estado en casa entre semana: cuando cogió aquella gripe tan fuerte, cuando tuvo un accidente en la mano, cuando se murió el abuelo, el día libre que pidió para acudir al entierro de su suegra… pero nunca le habían dado permiso para celebrar la caída de un primer diente, para enseñar a un hijo a ir en bici, para pasar juntos el día de su cumpleaños, para bañarse en la playa… en definitiva, para las únicas cosas importantes de la vida jamás le habían dado permiso en el trabajo.

Y justo en ese instante, el chico asustado que observa su bocadillo en el suelo, acaba de descubrir que existe la violencia real. No la violencia que está acostumbrado a ver todos los días en la televisión, esa tan lejana que ocurre a otras personas, en otros lugares… sino la que ahora mismo acaba de rozar su alrededor. Ha descubierto además la otra cara de la violencia, la que nunca se menciona: la de quien mira y no hace nada. La de todos esos compañeros que se han acercado a ver el espectáculo pero han decidido no intervenir; la de los que, ante una pelea, solo saben sacar la cámara de su móvil para poder presumir después del momento; la de esos que ante un accidente prefieren hacer de todo menos ayudar; la de aquellos que ante una injusticia giran la cabeza hacia el otro lado, hacia donde no hay nada que ver.

Y quizá todo lo que está ocurriendo en aquella clase no se diferencie demasiado de lo que pasa en el resto del mundo. Porque allí, al igual que en el exterior, entre todos los compañeros del chico avispa, hay tantos monstruos como víctimas.

Y en el interior de ese baño se tropieza el amor con la vergüenza, las ganas de abrazar contra las de salir corriendo, la tristeza de quien mira y la humillación de quien es protagonista.

Porque hay momentos en la vida capaces de detener el entorno de un solo golpe. Instantes que, por mucho tiempo que pase, nos dará la impresión de que ocurrieron ahí, justo al doblar la esquina de los recuerdos.

Sabe que su padre lo arreglará todo, porque tiene dinero y al final todo se arregla con dinero, al menos eso le han enseñado en casa. En una casa en la que apenas hay cariño, ni abrazos, ni besos, ni elogios, ni palabras de ánimo… pero en la que sí que hay dinero y todas las comodidades que eso conlleva. ¿Quién quiere un abrazo cuando puedo llevar la ropa más cara? ¿Quién quiere un beso cuando puede comprarse todo lo que quiera? ¿Quién necesita esas tonterías?, se pregunta un chico que recuerda que no siempre fue así, que antes de que ocurriera lo del dedo todo era distinto, mejor, mucho mejor.

Sabe que jamás llegará a tiempo, y aun así despliega sus alas gigantes para volar lo más rápido posible, y grita, y escupe fuego, y rabia, y miedo… Sabe también que no es el tren el que va a llevarse por delante la vida de ese chico, ni siquiera es MM el culpable; no, los que van a acabar con una vida que apenas ha podido estrenarse son todos los que han mirado pero han preferido no ver; también toda esa gente que ni siquiera ha querido mirar. Sabe que uno no es invisible si los demás no le ayudan a serlo. Y aun así, aun sabiendo que no va a llegar a tiempo, el dragón continúa volando todo lo rápido que puede.

Una chica que ignora a cuántos besos de distancia está el odio; que se ha dado cuenta de que no estaba preparada para verlo; que está descubriendo que no existe el amor sin miedo. Una chica que debe tener cuidado al juntar los restos de una desilusión porque ahora sabe que se puede cortar con ellos.

#Eloy Moreno #Invisible #Nube de Tinta #Reseña

Buenas lectores! Hace mucho que no aparezco por aquí, pero en este 2020 me he propuesto aparecer un poco más para hablaros de mis lecturas mensuales.  ## Comencemos con un repaso literario al 2019:

Mi reto lector para 2019 estaba en 70 libros pero, finalmente, solo he podido leer 68. ¡Con dos días más de año hubiese acabado el reto a tiempo! En 2019 he leído un total de 19053 páginas, un promedio de 280 páginas por libro, siendo el libro más corto Secreto o pesadilla,, de Cristina Martín de Francisco y, el más largo, La misión de Rox, de Laura Gallego.  ### Mis mejores lecturas:

Voy a daros el título de algunos de los libros que más me han gustado, pero haciendo un poco de trampa, porque hay una saga que me descolocó las costillas, me robó el corazón y, sobre todo, hizo volar el tiempo desde las primeras páginas de su primer libro.  #### Mundodisco, de Terry Pratchett:

Los hechos transcurren en el Mundodisco, un mundo plano sostenido por cuatro elefantes (Berilia, Tubul, Gran T’Phon y Jerakeen) que, a su vez, se apoyan en el caparazón de Gran A'Tuin, la tortuga estelar. El escenario es medieval fantástico, aunque algunas partes del mundo están ambientadas en la era victoriana a lo largo de la serie. Los libros frecuentemente hacen parodias, o al menos toman ideas prestadas, de autores como J. R. R. Tolkien, Robert E. Howard, H.P. Lovecraft o William Shakespeare, y también de la mitología, relatos tradicionales y cuentos de hadas, utilizándolos a menudo para establecer paralelismos satíricos con temas culturales, tecnológicos o científicos actuales.##### Opinión Personal:

Esta es la saga que ha consumido mis lecturas en los dos últimos meses de 2019. Después de haber hecho chistes muy fáciles con el nombre de esta saga y sufrir recomendaciones diarias de la misma decidí darle una oportunidad y... a la vista está que no me he arrepentido, pues llevo 9 libros leídos y no pienso dejarla. Nuestra historia transcurre en un mundo peculiar que gira a lomos de una tortuga y nos la cuentan personajes tan particulares como la Muerte (un personaje que se pasea con relojes en los bolsillos como si fuesen caramelos para asustar a la gente cuando aparece), Rincewind (un mago que utiliza la magia tanto como yo unas branquias), un grupo de guardias que no tienen claro que su jefe es el Patricio y deciden cotillear la ciudad para desenmascarar los problemas que se tapan con la corrupción y, las brujas, tres mujeres que aplican muy bien el concepto de que una bruja no debe ser invitada a ningún sitio, ellas aparecen cuando y donde quieren sin que nadie se lo impida y, sobre todo, dispuestas a crear cualquier desastre.> —Verás, todo ha sido fijado. La historia ya está escrita desde el principio hasta el final. La realidad de los hechos está fuera de toda discusión; la historia sigue adelante y arrasa con ellos. No se puede cambiar nada porque los cambios ya forman parte de todo ello. Estás muerta. Es el destino. No te queda más remedio que aceptarlo, te guste o no.

A muchos les gusta sentarse cómodamente con un buen libro. Pero a nadie que estuviera en su sano juicio le gustaría sentarse cómodamente con un libro de magia, porque incluso las palabras aisladas tienen una vida propia, privada y vengativa, y leerlas es una especie de lucha libre mental. Más de un joven hechicero ha intentado leer un grimorio demasiado fuerte para él, y la gente que ha oído los chillidos ha hallado únicamente sus zapatos puntiagudos con la clásica voluta de humo saliendo del interior y un libro que, a simple vista, parece un poco más voluminoso. A quienes fisgonean en las bibliotecas de magia pueden llegar a ocurrirles unas cosas que harían que, en comparación, la tortura infligida por unos monstruos de las Dimensiones Mazmorra al arrancarte la cara fuera algo así como un ligero masaje.

A veces, la gente era idiota. Pensaban que la biblioteca era un lugar peligroso por culpa de los libros mágicos, cosa que era cierta. Pero lo que la convertía de verdad en uno de los lugares más peligrosos del mundo era el hecho de ser una biblioteca.

Digamos sólo que, si se organizara el caos más completo, este tipo se subiría a una colina bajo una tormenta de truenos, con una armadura de cobre empapada, gritando «¡Todos los dioses son unos bastardos!».

Se dice que lo contrario del ruido es el silencio. Mentira. El silencio no es más que la ausencia de ruido. El silencio habría sido un barullo terrible comparado con la repentina implosión de sinruidez que golpeó a los magos con la potencia de un diente de león al explosionar.

La Muerte se quedó a solas, contemplando el movimiento de las espigas ante la brisa. Por supuesto, no eran más que una metáfora, claro. La gente era algo más que el maíz. Vivían vidas pequeñas, ajetreadas, literalmente al son del reloj, llenando sus vidas con el puro esfuerzo de vivir. Y todas las vidas tenían exactamente la misma duración. Incluso las más largas, y las más cortas. Al menos, desde el punto de vista de la eternidad.

En todos los mundos agraciados con su presencia se sospecha que los orangutanes saben hablar pero optan por no hacerlo por si acaso los humanos los ponen a trabajar, posiblemente en la industria de la televisión. De hecho, los orangutanes saben hablar. Es solo que hablan en orangután. Los humanos, por su parte, solo son capaces de escucharlo en el idioma Perplejidad.

La magia es lo que mantiene la consistencia del Mundodisco, es una magia generada por su mismo girar, una magia entretejida como hilos de seda a la estructura subyacente de su existencia, una magia que sutura las heridas de la realidad.

Yaya Ceravieja no se había perdido. No era de esas personas que se pierden. Lo que pasaba era que, en aquel momento, aunque sabía muy bien dónde se encontraba, no conocía la ubicación del resto de las cosas.

Zanahoria podía mandar ejércitos, pensó Angua. Realmente podía hacerlo. Algunas personas han servido de inspiración a países enteros, llevándolos a hacer grandes proezas, debido al poder de su visión. Y él también podía hacerlo. No porque sueñe con hordas en marcha, o la dominación del mundo, o un imperio de un millar de años. Es solo porque piensa que todas las personas son decentes en el fondo y que se llevarían estupendamente bien solo con que hicieran ese pequeño esfuerzo, y lo cree tan apasionadamente que esa convicción arde como una llama que es todavía más grande que él. Zanahoria tiene un sueño y todos formamos parte de él, de tal manera que ese sueño moldea al mundo a su alrededor. Y lo curioso es que nadie quiere que se lleve una decepción. Sería como darle una patada al cachorro más grande del universo. Es una especie de magia.

Guardianas nazis, el lado femenino del mal, de Mónica González Álvarez:

El nazismo postuló que todos aquellos que no fueran arios no eran humanos y por tanto serían tratados como animales. Si era ético experimentar con perros, gatos y ratones, ¿qué problema habría en hacerlo con judíos, polacos, gitanos u homosexuales? La respuesta la encontramos en los campos de concentración nazis donde cientos de fieles guardianas, con la sangre “limpia” y libres de intoxicaciones, se convirtieron en las torturadoras y asesinas más despiadadas de la Segunda Guerra Mundial. No son tan famosas como los Hitler, Himmler, Goebbels o Mengele pero la Historia más siniestra de la Humanidad tiene su hueco para estas auténticas arpías, las caras inhumanas que tantas víctimas dejaron tras de sí. Como el caso de Hermine Braunsteiner, “La Yegua de Majdanek”, que disfrutaba propinando severas coces en el estómago de sus confinadas. O Irma Grese, el “Ángel de Auschwitz”, cuyo pasatiempo favorito era echar a sus perros para que devoraran a las prisioneras. A lo largo de este libro, la autora recoge la biografía de un total de 19 mujeres que participaron activamente en la maquinaria bélica del Nacionalsocialismo y que sucumbieron ante el poder, la sangre y la muerte. ¿Tuvieron otra salida? Sí. No obstante, optaron por tomar las riendas, acatar órdenes y aliñar sus actuaciones con fuertes dosis de vejación, maltrato y sadismo.##### Opinión Personal:

Los grandes desfiles nazis, los masivos eventos del partido y la segunda guerra mundial hacen pensar en el régimen de Adolf Hitler como algo exclusivamente masculino. Nada más alejado de la realidad. Las mujeres estuvieron muy presentes en el régimen y fueron una gran parte activa, incluso me atrevería a decir que la más sádica. En este ensayo conocemos la historia de varias mujeres que participaron en esta masacre, Bien como esposas de los comandantes o de oficiales de alto rango, bien como guardianas de campos femeninos. Con este libro se nos muestra que las mujeres de las SS fueron muy despiadadas sino más que sus homólogos varones. Esta obra recorre la biografía de algunas de ellas, mostrando que el mal no entiende de géneros.> La Bestia había caído en su propia trampa, la de la muerte, aquella a la que tantas veces había desafiado en nombre de otros.

La muerte estaba en todas partes, lo inundaba todo, pero hubo quienes consiguieron librarse de ella, simplemente viviendo sin pensamientos de un mañana. El futuro no existía, todo era presente y sobrevivir la única cuestión importante. Para AlexanderLebenstein las puertas del infierno se encontraban en Stutthof y Herta Bothe se había reencarnado en el Innombrable.

Gente que viene y Bah, de Laura Norton:

De Bea, la arquitecta joven, talentosa y guapilla que protagoniza esta novela, no se puede decir que sea gilipollas, pero de lo que no se puede dudar es de que su karma es tirando a pésimo: en la misma semana, pilla a su novio (perdón, su prometido) enrollándose con una de las presentadoras más monas de la tele, para, acto seguido, ser despedida con una indemnización ridícula. Con el desastre en los talones, Bea no tiene más remedio que volver a su pueblo natal, donde, además de un paisaje idílico, le espera un futuro incierto, una familia como poco peculiar… y un vecino digamos que «misterioso”.##### Opinión Personal:

Tuve mucho miedo a la hora de coger esta lectura, pues mis anteriores experiencias con esta autora me dejaron con muy mal sabor de boca; pero, para nada, me arrepiento de haberle dado esta oportunidad. Nos encontramos ante una protagonista divertida, desternillante y, sobre todo, ridícula, porque Bea nos demuestra que si algo puede salir bien, si lo hace ella, tenemos todas las posibilidades de que le salga mal. Es una novela con la que tendremos que parar cada poco tiempo para recoger nuestra mandíbula del suelo de tanto reír, aunque a veces podemos llegar a sentir vergüenza ajena de lo desafortunada que es Bea en todos los aspectos de su vida.> —Deberían declararte monumento autonómico. Y que estuvieras en el topfive de las cosas que una debería visitar en Cantabria. —¿Ah sí? —Sí, que llenaran vallas enormes con tu foto, así, como estás ahora. —¿Con algún eslogan? —Cantabria te espera con las piernasabiertas. Se rio. —Superelegante. —Lo puedomejorar. A ver… Cantabria te espera, para que la montes. —Mucho más elegante, ¿dónde va a parar? —dijo entre carcajadas. —Vale, vale… ya lo tengo. Pon un pelirrojo en tusvacaciones cántabras. —Menos mal que no te ganas la vida haciendo anuncios.

Fairy Oak, de Elisabetta Gnone:

Fairy Oak es un pueblo mágico y antiguo, escondido en los pliegues de un tiempo inmortal. Para encontrarlo, habría que viajar entre las mesetas escocesas y los acantilados de Normandía, por los valles floridos de Bretaña, entre los verdes prados irlandeses y las bahías del océano. El pueblo está habitado por criaturas mágicas y seres humanos, pero es difícil distinguir a unas de otros. De hecho, hadas, magos, brujas y ciudadanos normales viven en sus casas de piedra desde hace tanto tiempo, que nadie presta ya atención a las rarezas de los otros. Y después de tanto tiempo, ¡todos se parecen un poco! Todos salvo las hadas, que son muy, muy pequeñas y luminosas… ¡y vuelan! Los magos y las brujas del valle las mandan llamar para que cuiden a los pequeños del pueblo. Esta historia está contada, precisamente, por una de ellas: Felí, el hada de las gemelas Vainilla y Pervinca.##### Opinión Personal:

Buscaba una novela infantil para regalar a dos personitas y, tras muchas recomendaciones, el título de esta me llamó la atención. Su sinopsis y buenas críticas hicieron que la escogiese y, por supuesto, que yo me aventurase en este pequeño valle para conocer la vida de sus habitantes. Un mundo donde cohabitan mágicos y no mágicos no es algo que se vea muy a menudo, así que la historia que ronda la vida de estos personajes tampoco lo es: todos deben unir fuerzas para luchar contra la oscuridad que amenaza con habitar el valle y acabar con la vida de los sinmagia y los seres de la luz. Esta novela también puede que me gustase mucho porque en ella aparecen unos pequeños seres de luz encargados de cuidar a cada niño desde que nace hasta que se convierte en adulto, ¡las hadas! De la mano de estas criaturas vemos que el tamaño no importa, que cuando hacen daño a alguien que te importa lucharás contra viento y marea para que las aguas vuelvan a su cauce.> Las Brujas de la Luz tienen el poder de crear. Pueden hacer aparecer lo que no hay, pero no hacer desaparecer. Saben transformar lo feo en bonito y lo bonito en maravilloso. Y nunca al revés. Podráshacer nacer, pero no causar la muerte. Tú sabes curar y no herir. ¡Eres Luz!

Instintivamente, penséotra vez en aquellas doce horas que las habían separado al nacer: el destino había querido hacerlas distintas desde el primer día. Después, durante unos años, había permitido que sus vidas corriesen paralelas. Ahora, de nuevo, las estaba dividiendo. Eran dos personas idénticas con poderes opuestos: luz y oscuridad, como dos caras de la misma moneda, unidas y separadas para siempre. ¿Por qué?

Hubo una vez una Era, muyantigua, en la que, según se dice, Luz y Oscuridad eran una misma, un único poder. Quien lo poseyó gobernó sobre la Tierra durante muchos milenios en paz y armonía, haciendo sonar juntos, como un director de orquesta de oído perfecto, el día y la noche, el frío y el calor, lo bonito y lo feo, la lluvia y el sol, sindescuidar ni una sola tonalidad. La Tierra era preciosa.

—Las hadas no mueren —me susurró en ese momento la voz amable de Pífano. Y citó, palabra por palabra, un texto antiguo que me encantaba y que había leído muchas veces—: «… Su corazón pasará a otra hada y, si yo la encuentro, reconoceré en ella la misma mirada, el mismocoraje, la mismasabiduría que alimenta nuestra luz. Un hada nunca muere…». ¿No había escrito eso Nieve?

Tú también puedes volar, de Cristina Martín de Francisco:

Para sus compañeros de instituto parece que Diana es demasiado diferente. Aunque no sabrían decir si es porque apenas habla con nadie y se pasa los recreos leyendo o porque vive sobre ruedas. A veces ella cree que es simplemente porque no la entienden. Pero una noche, Noelia y David, la pareja más popular del instituto, sufren un desafortunado accidente de moto y se dan cuenta de lo mucho que pueden llegar a parecerse a ella. Así, comienza una historia llena de superación y amistad que ofrece ante todo una visión realista (y optimista) de lo que significa tener diversidad funcional. Porque todos podemos volar, empezando por ti. ¿Quieres saber cómo?##### Opinión Personal:

Soy muy de cotillear las redes sociales de la gente y, si aún encima me recomiendan libros... tened claro que voy a estar con un ojo puesto sobre ellas siempre. Así fue como conocí a esta escritora, cotilleando el twitter de una amiga. La mencionaban mucho, hablaban con ella y, de pronto, vi que había escrito un libro. Esta es la primera novela que llega a mi con una protagonista con parálisis cerebral, lo que me hace conocer muchos detalles sobre la rehabilitación que deben seguir las personas que padecen esta enfermedad. Soy una persona antisocial y con discapacidad, así que, seguro que ya todos sabeis que el personaje con quien más identificada me siento es Diana: ambas adoramos quedarnos encerradas leyendo y, sobre todo, ambas tenemos miedo a dar un paso al frente y llamar la atención de la gente que nos rodea.> Después de todo, las palabras sí podían cambiar las cosas si encerraban la verdad. Esa verdad sincera que podría con todo el dolor del mundo.

—Eres la chica que sonríe a pesar de todo, la que lucha cada día, la que sueña con mundos perdidos entre las páginas de un libro, la que se atreve a creer en sussueños por imposibles que sean… y la mayor fan de las tortugas que conozco.

21 relatos contra el acoso escolar, de Ana Alcolea:

Ana Alcolea, Montserrat del Amo, Elia Barceló, Lola Beccaria, Martín Casariego, Agustín Fernández Paz, Carlo Frabetti, Espido Freire, Ricardo Gómez, Alfredo Gómez Cerdá, César Mallorquí, Andreu Martín, Gustavo Martín Garzo, Gonzalo Moure, Emilio Pascual, Rosa Regàs, Marta Rivera de la Cruz, Jordi Sierra i Fabra, Care Santos, Lorenzo Silva y el ilustrador Carlos Giménez unen sus voces contra el acoso escolar.##### Opinión Personal:

Esta recomendación me llegó por parte de mi pequeña amiga Samira, alguien que sabe que el espíritu de la Educación habita dentro de mi y, sobre todo, alguien que sabe que soy muy activista cuando hay una discriminación, acoso o, simplemente, cuando no se respeta a alguien por tener una forma diferente de ser o pensar. Todos nos vemos identificados en alguno de los tres personajes principales que en esta novela nos encontramos: el acosador, el acosado o el espectador. Con esta novela se pretende demostrar que el acosador puede ser acosado, que no hay un solo papel para cada persona y, sobre todo, que si no guardamos silencio y todos luchamos de la mano contra estos indeseables el acoso puede ser expulsado de las aulas, ya que es el compañero indeseable de todos los niños del mundo. Recomiendo esta novela a todo el mundo: da igual que seas matemático, físico o profesor; este libro está aquí dispuesto a hacer reflexionar a cualquiera que lo lea y, sobre todo, no os corteis si alguna lágrima se escapa.  #### Todo esto te daré, de Dolores Redondo:

Opinión Personal:

nos encontramos con una novela en la que la acción no nos deja respiro, cuando creemos conocer algún detalle sobre nuestro asesino… de repente desaparece igual que la niebla matutina de la Ribeira Sacra, lo que hace que el ritmo de este libro no sea lento ni pesado. La historia nos lleva hasta Galicia, donde la autora nos mostrará la belleza de esta tierra acercándonos a sus costumbres, creencias y habitantes de una manera muy fideligna, lo que puede transportarnos a través de las páginas por los distintos lugares que va recorriendo Manuel.La pluma de Dolores Redondo es elegante y pausada. Los hechos suceden sin prisa, pero sin pausa. Da al lector la oportunidad de situarse dentro de unos escenarios perfectamente diseñados para cada ocasión, aunque particularmente en algunas ocasiones prefería más acción y menos descripciones. Lo mejor son los giros y callejones por los que nos va guiando hasta dejarnos frente a un final sublime donde todas las piezas casan en un maravilloso puzle.> Volvía a ser un ángel necio durmiendo a la intemperie, negándose por orgullo a entrar en el paraíso.

A menudo lo observaba en silencio mientrasveían una película o cuandodormía, intentando hallar el vestigio de la traición, la impronta indeleble que la relación con otro ser humano nos deja en la piel, sutil e imborrable. Habían corrido ríos de tinta sobre la evidencia de su existencia y la ceguera del interesado para verla. Y así emprendía, a instantes robados, la búsqueda de la señal que le destrozaría el corazón.

El dolor es una decisión. Supo que se había estado mintiendo, diciéndose a símismo que no podía escribir, que estaba sufriendo demasiado como para poder lograr el estado de gracia necesario. Era mentira, porque era justoal revés. El palacio era el sacramento de expiación, el lugar que sanaba, que curaba las heridas, y en su masoquista obstinación en no retornar se había desgastado como un ángeldurmiendo a la intemperie del paraíso. Su alma estaba sucia y desgreñada; suropa, hechajirones, y supiel estaba surcada de arañazos que se apresuraba a restañar en un momento para flagelarseal instante siguienteabriendo de nuevo en su carne sendas sangrientas por las que pasear su pena.

¿Cómo es posible que algo que está a la vista llegue a ser invisible a nuestrosojos y sólo con la mirada de otrovuelva a ser? Como si recuperase una materia que se había ido desgastando hasta tornarlo incorpóreo y esa mirada le devolviese toda su esencia.

Se quedó inerte. Por un momento comprendió que no importaba lo que sintiera o lo que quisierahacer, que daban igual las circunstancias que le rodearan porque una fuerza aterradora e inexplicable le proyectaba contra la realidad. La inercia le estampaba contra la realidad, sinapasionamiento ni cargo, y le llevaba en la dirección que marcaba el universo.

Había vivido como un idiota mirando al mar. Había dejado que Álvaro cargase con su porción de realidad, la que corresponde a cada ser humano, a cada vida, y Álvaro había cargado con la de los dos, preservándole, manteniéndole a salvo como si fuesealguien especial, un genio o un retrasado.

La certeza es alivio momentáneo, porque la verdad es siempre excesiva. Cuando llega poco a poco, te acostumbras a tragarla, como la tierra gallega traga el agua que cae del cielo, pero, cuandollega de pronto como un tsunami, la verdad acaba doliendo tanto como la peor de las mentiras.

Trilogía de la Ciudad Blanca, de Eva García Sáenz de Urturi:

Tasio Ortiz de Zárate, el brillante arqueólogo condenado por los extraños asesinatos que aterrorizaron la tranquila ciudad de Vitoria hace dos décadas, está a punto de salir de prisión en su primer permiso cuando los crímenes se reanudan de nuevo: en la emblemática Catedral Vieja de Vitoria, una pareja de veinte años aparece desnuda y muerta por picaduras de abeja en la garganta. Poco después, otra pareja de veinticinco años es asesinada en la Casa del Cordón, un conocido edificio medieval. El joven inspector Unai López de Ayala ―alias Kraken―, experto en perfiles criminales, está obsesionado con prevenir los crímenes antes de que ocurran, una tragedia personal aún fresca no le permite encarar el caso como uno más. Sus métodos poco ortodoxos enervan a su jefa, Alba, la subcomisaria con la que mantiene una ambigua relación marcada por los crímenes… El tiempo corre en su contra y la amenaza acecha en cualquier rincón de la ciudad. ¿Quién será el siguiente? Una novela negra absorbente que se mueve entre la mitología y las leyendas de Álava, la arqueología, los secretos de familia y la psicología criminal. Un noir elegante y complejo que demuestra cómo los errores del pasado pueden influir en el presente.##### Opinión Personal:

Dos semanas, ese es el tiempo que tardé en devorar esta saga. En 2018 me la puse como reto de lectura para el año pasado y, tras terminar 2019, creo que es el único reto lector que he cumplido. Esta novela me ha encantado. La autora consigue pasearnos por Vitoria de la mano de Unai mientras vamos intentando averiguar quien se esconde detrás de cada crimen. Nos van dejando pistas falsas, tenemos al asesino al alcance de los dedos y... ¡plum! algo le da la vuelta a nuestra historia y el sospechoso queda libre y nosotros estamos dándonos cabezazos como Estíbaliz porque no conseguimos descubrir al cabrón que está jodiendo la vida de tanta gente. Una novela en la que nuestro corazón tendrá que estar a prueba de sobresaltos si no queremos morir en cada página por los distintos líos en los que se meten Unai y Estíbaliz y por los sobresaltos que nos dan los asesinos cuando hacen “chas” y aparecen a nuestro lado. Pero no todo es bueno: si me queréis no veáis la película. No se ni como expresar todos los errores que he visto en ella, así que me centraré en que el propio asesino dice quien es en medio de la película así, porque le apetece.> Aquí termina tu caza, aquí comienza la mía.

No es que me creyese un héroe, es que me gustaba dejar el universo como estaba. Sinmuertes que ocurríancuando no tocaban, simplemente eso. Entendía el lógico mecanismo que se escondía tras el orden natural de las cosas, incluso de las muertes: un accidente, la enfermedad, la vejez… Pero nada de tipos retorcidos haciendo trampas para que la Guadaña llamase a la puerta de inocentes antes de tiempo.

Y me di cuenta de que era cierto, de que por una vez me estaba contando a mímismo la verdad. Estíbaliz era mi guardaespaldas, pese a que su físico indicaba justo lo contrario. Era mi muro, mi tapia, el foso alrededor de la fortaleza. Era mi protectora. Si la tenía cerca, sentía que una fuerza de la naturaleza me cuidaba. Y esa revelación, aquella noche, me hizo plantearme unas cuantas prioridades.> —Él me protegió de mi padre, aunque me metió en un mundo de sustancias que me dañaban y me convirtieron en dependiente. Pero en realidad estaba enganchada a él, a la protección de mi hermano, no a las drogas que me pasaba. Por eso no hevuelto a probarlas desde que murió, y tengo la seguridad de que no volveré a hacerlo, pese a que Unai aún desconfía. Él no ha entendido todavía que me drogaba por Eneko, y que sinEneko no hay drogas. Estoy limpia, estoy limpia de Eneko. Su muerte me desenganchó de él, y también de necesitar protección, por eso corté con Iker pocas semanas después. Me di cuenta de que ya era adulta, de que este trabajo y todo lo ocurrido me han convertido en adulta por el camino. Mírame, apenas mido metro sesenta, nunca seréfísicamente como un hombre, no tendré sufuerza y cualquier detenido me puede hostiar, pero ya no vivo en un mundo en el que alguien con cincuenta kilos más que yo me patea todas las mañanas si no desayuno las galletas rancias.

Reto para 2020:

Mi reto lector de este año está en 80 libros, pues se que Mundodisco me va a ayudar un montón a cumplir este reto con creces. Y, con esta saga, mi reto está en intentar terminarla antes de abril. Por otra parte, tengo el propósito de leer más clásicos literarios, pues creo que todavía me quedan muy buenos libros &por descubrir. Finalmente, otro reto lector es hacer caso a muchas de las recomendaciones de este blog, dejar de apuntarlas y leerlas de una vez.     ¿Podré cumplir todos los retos lectores que me he propuesto? ¡Lo sabremos dentro de un año!     ¡Feliz lectura!

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Su madre tampoco la veía, pensó de pronto, con un suspiro. Ni siquiera cuando no hacía uso de su poder. Tenía una idea prefijada de ella, de cómo era y de cómo debía ser. Pero, a pesar de lo que dijera, no la conocía en realidad. Porque no la veía. Porque no la miraba. Y, cuando lo hacía, superponía a su imagen verdadera una proyección de la hija que ella creía tener. Una imagen que se había quedado congelada en algún momento entre sunacimiento y el final de su infancia, pero que no había ido más allá.

Buenas lectores! Nuestros escolares ya han vuelto a las aulas para comenzar el curso 2019/20 y, desde este recuncho, queremos contarles la historia de Valentina, una niña que sufrió y, de alguna manera, luego pudo hacer justicia de su antiguo dolor.## Datos del libro:

  • Título: Cuando me veas
  • Autora: Laura Gallego
  • Nº de Páginas: 382
  • Editorial: CrossBooks (Planeta) > Hay muchos rumores y todo el mundo dice cosas. Pero si quieres saber la verdad, tienes que preguntar a la gente que la conoce.

Sinopsis:

¿Fenómenos paranormales en el instituto?, por Salima El Hamidi Desde hace unas semanas corren rumores acerca de extraños sucesos que no tienen explicación. Algunos alumnos afirman haber sido atacados por una fuerza invisible; otros aseguran que han visto objetos moviéndose solos por el aire o que han sentido una extraña presencia acechándolos por los pasillos. ¿A qué nos enfrentamos exactamente? En la redacción de Voces hemos recogido teorías para todos los gustos, pero la explicación paranormal es la que tiene más aceptación. Al fin y al cabo, todos recordamos la historia del tristemente célebre “chico de la azotea”… Así pues, ¿hay un fantasma en el instituto? Si es así, ¿quién es, y qué intenciones tiene? No lo sabemos aún, pero puede que no tardemos mucho en averiguarlo.> Las palabras son solo palabras», se dijo. «Por mucho que duelan…, son solo palabras».

Opinión Personal:

Vamos a conocer la historia de tina, una chica que calló cuando vio como la sombra del acoso caía sobre su amiga Raquel, pero que aprendió muy pronto que callando no ayudamos a nadie y, sobre todo, que el agresor no puede quedar impunne. Decide tomarse la justicia por su mano y, con un poder que la suerte o la naturaleza le ha otorgado comienza a impartir justicia por su ciudad. La vida de Tina es normal: una chica que vive con su madre (su padre está en paradero desconocido), con unas notas normales y, sobre todo, alg☻uien con una única amiga en el colegio de Primaria porque no le gusta llamar la atención. Cuando pasa al instituto todo cambia. Su amiga de la infancia ha desaparecido después de unos episodios de acoso y Tina conoce a Salima, una chica musulmana que no se parece en nada a ella: reivindica las injusticias que la rodea, tiene mucho don de la palabra y, sobre todo, no tiene ningún problema en llamar la atención de la gente que la rodea. La vida de estas chicas cambia cuando Adrián, un chico de Bachillerato se suicida lanzándose por la azotea del instituto y tras su muerte comienzan a suceder fenómenos extraños en el instituto. Considero que esta novela es un avance en la literatura de Laura Gallego, porque deja a un lado las distopías y se sumerge en el mundo real. Esta novela está plagada de personajes reales, dejamos a un lado las criaturas fantásticas, se desenvuelve en España, salimos de los mundos creados por la autora y, sobre todo, se introducen personajes de varias nacionalidades, culturas y religiones. La novela me ha gustado, aunque no ha sido todo lo que esperaba. Además de tener un elemento fantástico, es un libro con un gran mensaje y que habla de temas duros, pero necesarios de tratar, como el racismo, las violaciones, el suicidio o el bullying entre otros.> —No te tortures echándote la culpa de las malas acciones de otros. Ni te atribuyas sus méritos tampoco. Si Tina ha arriesgadosu vida por ti no lo ha hecho como consecuencia de tu estupidez, sino a causa de su propia valentía.

********Y hasta aquí la reseña y reflexión de hoy. Espero haberos hecho pensar y, sobre todo, que os haya gustado.

#CrossBooks #Planeta

Hace unos días llegaba a mi la historia de Molly, un perro guía que quiere contarle a la sociedad su historia y, por supuesto, enseñar a la gente que la rodea a actuar con ella misma y con su usuario.## Como tratar con un perro guía y su usuario:

Hola! Mi nombre es Molly, soy un perro guía y quiero enseñarte cómo debes actuar cuando te encuentres conmigo asistiendo a mi usuario.Antes que nada, déjame decirte que soy un perro de trabajo, no una mascota. Cuanto más me ignores, mejor será para nosotros. Mi comportamiento, así como el trato que se me debe dar es totalmente diferente al de los perros mascota y debo ser respetado en mi doble función de guía y acompañante de mi usuario. Por favor, no me acaricies, ni intentes llamar mi atención cuando me encuentre trabajando. O sea, cuando me veas con el arnés puesto. Si lo haces, puedes distraerme y causar un accidente a mi usuario (Yo no debo fallar jamás). No temas estar cerca de mí. Uno de los requisitos para poder ser perro de asistencia es tener un temperamento apacible y equilibrado, por lo que no haré daño sin motivo. Como petición especial, quisiera que si traes contigo a otro perro, por favor lo controles para evitar que llegue a producirse algún accidente cuando pase a nuestro lado. Si te gusta que tus mascotas salgan a explorar las calles, por favor, nunca olvides tenerlos bajo supervisión y nunca sin correa. Al hacerlo evitarás percances, pero sobre todo me ayudarás a seguir cumpliendo con mi misión por mucho tiempo. El ser atacado podría generarme ciertos miedos y, como sabrás, una de mis mayores virtudes es ser seguro de mí para no dudar en lo que hago. Por favor, no me ofrezcas ningún tipo de comestible. Yo tengo un horario fijo de comida y mi usuario es el único que puede encargarse de eso. Si quieres ofrecer tu ayuda a mi usuario, háblale directamente a él y no a mí. Si, por el contrario, él llegara a solicitarte ayuda, acércate por su lado derecho, de modo que yo quede a la izquierda. Mi usuario me ordenará entonces que te siga, o bien te pedirá que le ofrezcas tu brazo izquierdo. En ese caso, me hará una seña para indicarme que estoy temporalmente fuera de servicio. Nunca de los nuncas toques mi arnés o mi correa, ya que son los instrumentos de comunicación entre la persona a quien asisto y yo. Estoy acostumbrado a viajar en todo medio de transporte echado a los pies de mi usuario sin causar molestias a los pasajeros. No causaré ningún tipo de accidente, ya que los perros de asistencia tenemos lugares y horarios predeterminados para evacuar nuestros esfínteres. De igual manera, estoy debidamente capacitado para permanecer junto a mi usuario en todo tipo de establecimiento público, como establecimientos de salud, centros comerciales, restaurantes, supermercados, cafeterías, cines, teatros, centros de estudio o trabajo, entre otros. Ten por seguro que no causaré alteración al normal funcionamiento del establecimiento, ni molestias al personal o al público. Gracias a mi rigurosa capacitación, estoy amparado por la ley para acceder a los lugares a los que mi usuario tenga acceso. Nunca me verás vagando por el recinto a mi libre albedrío, pues soy perro de asistencia y debo estar disponible para cuando se me necesite. Podrás verme durmiendo plácidamente o tranquilamente relajado, pero siempre alerta por si mi usuario me necesita. ¡Agradezco mucho tu interés en conocerme y apoyarme a cumplir con mi misión, que es velar por el bienestar de mi usuario! ¿Te puedo pedir un último favor? ¿Me ayudas a difundir todo esto? ¡Muchas gracias! Molly, Perro Guia

#Convivencia #Molly #Perro Guía #Usuario

Buenas lectores! Hoy aparezco por aquí con una relectura muy especial para mi, un libro que marcó un antes y un después en mi amor por la literatura.## Datos del libro:

Título: Palabras de Caramelo Autor: Gonzalo Moure Nº de páginas: 76 Colección: Sopa de libros Editorial: Anaya

Sinopsis:

Kori es un niño de ocho años que solo reconoce las palabras en los movimientos de la boca. Por eso es capaz de saber lo que le dice su mejor amigo, un pequeño camello al que trata de salvar camino de ese desierto con el que siempre ha soñado. Quizá su aventura nunca termine, sobre todo por el mensaje tan especial de Caramelo.## El autor:

Moure vive en Asturias, viaja al menos una vez al año a los campamentos de refugiados del Sahara, donde transcurre este libro. De estos viajes extrae la materia prima para sus novelas. Llegado a la literatura infantil casi por azar, ahora se declara comprometido con ella, para lograr hacer lectores sólidos, que no pierdan ya nunca lo que llama “el don de la lectura”.## Los personajes:

Caramelo: es el mejor amigo de Kori. Un camello del color que su nombre indica, su salvoconducto en un mundo donde nadie puede comprenderlo. Fatimetu: es la profesora de Kori. Alguien muy especial, pues decide buscar la forma de enseñar a Kori a escribir. La única persona que realmente cree en las capacidades de este chiquillo. Kori: es nuestro protagonista. Un niño sordomudo de 8 años con el que nadie se comunica; su ´´única vía de escape es la imaginación. A través de ella comprende todo lo que su amigo Caramelo le está contando y lo refleja en su inseparable cuaderno.## Opinión Personal:

De este libro solo recuerdo que lo leí cuando tenía 10 años; fue una recomendación de una profesora de Literatura, alguien que despertó en mi el verdadero amor por las palabras, alguien que me permitía una vía de escape en la que refugiarme. Solamente recuerdo que este libro me marcó mucho, pues era la primera novela que conseguía emocionarme de verdad y dejar un pequeño hueco en mi corazón. Hoy, 14 años después, he encontrado este libro en el desván de mi casa y, por supuesto, voy a releerlo para poder daros mi opinión. Con Kori podemos observar la ausencia de oportunidades que tienen las personas sordomudas saharauis, ya que solo aprende a escribir por su insistencia y por la persistencia de su maestra. Por otro lado, también observamos como los niños de su barrio lo apedrean cuando pasan o se burlan de él solo porque consideran que está loco y, resulta que no es locura lo de este chico, sino una gran imaginación que lo ayuda a sobrevivir en un terreno tan hostil. Con el niño y el camello podemos observar hasta que punto se lucha por un amigo, ya que Kori, sin recursos, intenta salvar al camello y para ello se interna en el Sahara en busca de una tierra verde en la que puedan vivir juntos.********Y hasta aquí mi reseña. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

#Gonzalo Moure