Blog de Némesis

Sentimientos

¡Buenos días, amantes de los perros! Ayer os dejé en un momento muy tranquilo: en mi habitación, por la noche, intentaba extender un poco el vínculo con mi perrita. Y, ¿para qué mentir? A través de la terraza mantenía conversaciones con mi vecina Lorena mientras cepillábamos a Aira y Jaia. La noche ha sido mucho más tranquila de lo que esperaba, aunque hemos tenido varios sustos. Cada vez que alguien pasaba por la parte de fuera de las terrazas Aira se volvía muy sociable y decidía ladrarle, lo que ocasionaba que el resto de perros hiciesen manada. Pero, sin lugar a duda, mi anécdota más divertida llegaba a las 4:30A.M. Alguien me dijo que si mi perro se acercaba por la noche no me moviese, el perro se volvería a tumbar y seguiríamos durmiendo. Recomendación: no hagais eso. resulta que mi querida Aira consideró que podría estar muerta y, si no era así, supongo que quería provocarme un ataque al corazón; ella decidió ladrarme en una oreja para ver si respondía.   A las 6:00 sonaba el despertador (tengo una obsesión con no llegar tarde) y Aira ya se ponía en marcha para comenzar un nuevo día.   Después de desayunar e intercambiar opiniones de nuestra primera noche llegaba el momento de la realidad, había que salir de la escuela y, lo mejor, acompañados por nuestros perros ¡y debíamos volver todos de una pieza!   Nos repartimos en una furgoneta, los usuarios de Cristina y Eli, y en un coche los usuarios de Pipi más un excluído de los otros por no haber sitio. Todos juntos nos dirigimos a Sevilla la Nueva, era el momento de comenzar y el terreno seleccionado era una pista muy tranquila. Era como un carril bici gigante y por su izquierda pasaba una carretera. La primera salida éramos solamente Aira, Cristina y yo, algo terrible para mi vergüenza, uaunque nos digeron que pronto saldríamos en parejas.   Lo primero fue probar el tamaño de asa que mejor se adecúa a nuestra altura y, a continuación, comenzó nuestro paseo. La primera orden para Aira fue “avanza”, con esta orden ella entiende que debemos comenzar a caminar y que va guiando, ahora mismo ella sabe que es responsable de todos los obstáculos que podamos encontrarnos en nuestro camino. También hemos aprendido las órdenes “dobla” (indicarle que debe desplazarse un poco hacia la izquierda, nunca girar, para evitar algún obstáculo o despegarnos de la pared de la derecha), “dentro” (lo mismo que el anterior pero hacia la derecha) y “sienta/échate” (orden para que el perro entienda que vamos a estar parados un rato y decida tumbarse o sentarse). Un paseo no muy largo para el primer día, la idea era que poco a poco fuésemos entendiéndonos mejor y adecuando nuestros pasos para que ninguna tuviese que correr detrás de la otra. El paseo se convirtió en una ruta muy agradable, Aira seguía bastante bien las órdenes que le daba y, sobre todo, para ser un comienzo ayuda mucho que la instructora lleve una correa también enganchada al collar por si las cosas se tuercen mucho.   Las sensaciones son muy emocionantes: estamos en el primer día, así que nos vamos dando cuenta del gran vínculo que hay entre perra e instructora, pues en todo momento está buscando su aprobación y, al no encontrarla en ella, es cuando se acuerda de que al otro lado del arnés hay una humana nueva que, a lo mejor, puede ser algo amable. ¡Probemos a buscar su reconocimiento! Por eso en estos comienzos es muy importante que felicitemos al perro cuando hace algo bien, aunque no podemos olvidarnos de que también hay que poner límites cuando las cosas salen mal. Las sensaciones a la hora de caminar, eso es indescriptible. Pasas de tener un palo blanco e ir encontrándote los obstáculos solo cuando golpeas con el bastón sobre ellos a notarlos ya antes de que lleguen. Notas como tu perra reduce la velocidad, como hace un ligero movimiento con su cuerpo para indicarte que la sigas y así evitar las obstrucciones. Todo es indescriptible, no sabría como expliccárselo a nadie que nunca haya tenido un perro; es como intentar explicarle a alguien lo que sientes cuando cumples un sueño perseguido durante mucho tiempo.   Fui la primera en hacer esta ruta, así que luego estuve esperando con el resto de mis compañeros a que todos hiciesen la ruta. En la furgoneta se sucedían las bromas y conversaciones, de hecho aquí comencé a intimar con Fernando (a partir de ahora Federico) alguien muy callado pero con una muy interesante, pues fue profesor de matemáticas y controlaba un montón sobre astronomía y astrología.   A las 13:30 tuvimos la comida y, después, tocó la parte divertida... ¡control de obediencia<!— Debíamos pasear entre el comedor y el pasillo de las habitaciones evitando que los perros fuesen a saludarse y practicar el comando junto. La primera vez fue una locura, Aira y Jaia se perseguían, intentaban seguirse o adelantarse; el resto de mis compañeros también tuvieron los mismos problemas, pero la segunda vez ya todo fue mejor.

 

A las 16:00 fui con Cristina a darle la cena a Aira y así terminó nuestro día de instrucción.

A las 17:30 me dediqué a molestar otra vez a todos mis compañeros para reunirnos en la cafetería e intercambiar opiniones hasta la hora de la cena. aquí es donde vengo y hablo de Bea, la gobernanta, alguien que destaca por su sentido del humor. Consigue que las tardes sean más amenas y, sobre todo, se mete con todo el mundo.

 

Las cosas iban muy bien, pero a mi se me torció el cable de la inteligencia y todo se fastidió. Una sucesión de hechos provocados por el nerviosismo y el enfrentarse a la nueva situación, así como tener un bajón en el que crees no ser capaz de cuidarte a ti misma como para cuidar a una perrita terminan provocando un pequeño ataque de ansiedad.  

Seguro que el día de mañana será diferente, no dejeis de leer para descubrirlo!—>

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¡Buenas lectores! Aparezco por aquí para dejaros un pequeño relato que llegó a mi y, de alguna forma, puede hacernos reflexionar.## Relato:

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso: – ¿Jugamos al escondite? La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse, preguntó: – ¿El escondite? y ?como es eso? – Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras los demás se esconden y cuando yo haya terminado de contar, debo ir encontrándolos a todos. El ENTUSIASMO bailaba secundado por la EUFORIA. La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que la diversión nunca interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse... – Uno, dos, tres...-comenzó a contar la LOCURA. La primera en esconderse fue la PEREZA que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al cielo, y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: un lago cristalino, ideal para la BELLEZA; el bajo de un árbol, perfecto para la TIMIDEZ; el vuelo de la mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD; una ráfaga de viento, magnífico para la LIBERTAD. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos.. !mentira!, en realidad se escondió detrás del arco iris, y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO..., !se me olvidó donde se escondió!. Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR todavía no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores. – !Un millón! -contó la LOCURA, y, comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la PEREZA, solo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología. Y a la PASIÓN y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo; el solito salió disparado de su escondite, que había resultado un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la BELLEZA. Y con la DUDA resultó mas fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado del lago esconderse. Así fue encontrando a todos: el TALENTO entre la hierba fresca, la ANGUSTIA en una oscura cueva, la MENTIRA detrás del arco iris y hasta el OLVIDO, al que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos. Pero solo el AMOR no aparecía por ningún sitio. La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramos, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR. La LOCURA no sabía que hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró y finalmente le prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra,... ...EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA SIEMPRE   Espero que os haya gustado. ¡Hasta la próxima!

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